Mostrando entradas con la etiqueta ESCRITURA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ESCRITURA. Mostrar todas las entradas

SILVIA GUERRA. ESAS FIGURAS DE LA MODULACIÓN

                                                                                                                                fotografía de eunice adorno


 

 Cloto

Afuera, en el cóncavo espejo que es Ahora

un fino entretejido se suspende: alguien

habla de dos, otros de cifras que son inmensas cantidades.

 La ascendencia se pierde en estratos

que no tienen demasiada importancia.

 Se nombran los caminos los pazos los pequeños jilgueros.

 Se camina sonriendo por la empinada cuesta

con las botas sucias del barro del camino.

 Se llenan los carrillos los rojos los sonrientes

de un aire

que ahí arriba se dice que es purísimo.

 Y se habla de la guerra. Del color de la guerra.

 Y aparecen los muertos, en fila, con el plato vacío

me preguntan algo que no entiendo, no entiendo qué me dicen

no entiendo qué hago ahí, por qué me siguen.

 Y yo no sé qué hacer, y ellos tampoco.


De Nada de nadie

 


Verbigracia

 

Hilos. Invertebrados. Largas madejas.

Tubérculos oscuros.

Leguminosas.

Rizoma.

Emerge hacia la superficie. Corre

como cordel, pequeños bulbos

Familia se escribe con minúscula, es un yuyo.

Ovario ínfero, es el que duele por el rema, es

lo que queda. Una semilla sin endoesperma,

el almacenamiento es en depósitos, el

almacenamiento es como el tiempo, no es de nadie

Está, permanece, gotea en los galpones.

Entra y sale la gente los animales las demás semillas,

todo. Él permanece humedecido en la penumbra quieto.

Los cotiledones son oleosos en el ovario ínfero, el embrión

de la semilla es recto. Gineceo

es la posición del ovario

Puede decirse infinitos

La dispersión es por el viento

O los insectos.

 De Nada de nadie

 

32

En la otra punta de la línea se balancea la impotencia

 Pero en medio está todo. Pugnando por su forma imposible.

 Acumulándose en el producimiento interminable. Se huele

 se oye el ruido de fondo que acelera su pulso. Emerge

 de los sueños mezclada con la niebla en jirones, crujiendo

 de asombro en la penumbra. Acunada, y el diálogo

 amoroso que descansa en la paz del laurel. Preferís el mes de

 tierra removida como marca el recuerdo y esa voz

 que se escucha en los andenes de alta velocidad repite

 no te creas –no te creas–

 no te creas –no te creas. Se sostiene porque la sola vida la sola

 manera de estar vivo ha dictado esa cifra. Que gotea en

 la especificidad del tramo. Aparece en los ojos la perdición

 justo cuando la enfermedad daba la vuelta.

 La proyección tira del halo más allá. Que jala. Ya nadie sabrá nada.

 Solamente retumba la voz de los andenes al compás del zumbido

 Y parece que dice Chajá! Chajá! Chajá!

 (de Todo comienzo, lugar)





Foto de Eunice Adorno


Jota aspirada

Hache. Pedazo de aire comprimido

para salir de madre

de la patria de dios. El nombre

que se pregunta en corte

en vidrio, entre dos vidrios.

El nombre del español en femenino el nombre

traducido que también pensamos cuando se piensa

el modo de llamar a una hija. Suerte

la hija suerte la patria

lejos la madre lejos dios, en otra parte. No importa

la manera de decir sed del haber. Haber sido, creer

haber. Sido.

Hay una gracia ahí

En la conjugación del ser, en

Sido.

 

Sin embargo el arrastrar de las flores continúa

 

Una madre hay que dice, que susurra bajito,

que me avisa: “no son besos, Susana, si es el aire”.

 

La letra muda de no nombrar 

pasa entre los dientes separados

entre los dientes

Muda. Una aspiración el celo

que asciende con los ojos fijos en el cielo.

Empaña el espejo: 

Si no es beso

si es el aire

 

Trasegar con las flores inmensas las coronas

en cubos de metal en vasos altos de las terrazas

desprendidas. Ramos, pétalos transparentes

Nácar.

 

Hache, pie que no ha existido nunca

doblada sábana del aire en la arena mojada

se recuerda a la mar; la sábana blanca a la mortaja

el olor de hospital mancha la cama el colchón transido

me recuerdo del mar, el gran mecido sin ojos

que es el mar rito de comenzar perverso volver

a empezar otra vez, otro día, la mano por la tela; 

En el espacio vacío puede haber hasta, todavía.

 

La letra, Muda, no produce

no hace efecto fónico y así sin potestad

designa el afuera imposible, el afuera

que habita un aire carcomido. Antepone

sustancia del decir, idioma

en sitio de rotar

ahora silencio. Ahora

sólo el viento agujereando en las cañas

sólo el viento, Silbando.

 

Algún refugio tener eso, la palabra

Refugio, quedarse fuera

en la portera, en el alambrado con

el niño que se mece, que sonríe mirando

hacia la ruta

Hache, la ausencia del sonido no nombra.

 

Gula no abarcar, gula ser una, Nunca plural

Nunca el umbral del abarcar bajo la umbrosa

del entrar y el salir, la providencia de poder

el poder de decir poner fuera, sacar, afuera estar

lo que fuera no alcanza también prefijo puede ser

añadir, puede preceder la idea a la palabra

de la que no se tiene rastro por lo muda

de la aspiración tronchada o Prefijo que

puede anteponerse y entonces la idea

fija entre alfileres puede

ser doble y diversa y puede

ser sacar, o puede, ser poner.

 

Irse, al afuera.

Ser, extraído.

Estar, apartado.

 

Y ver en el ex como prefijo la

particularidad de anteponer al

abundante corazón la locución

completa: afuera quedar siendo

Intemperie, desdice la promesa

lo que era, a veces, excesivo

Inspira, Ahora, jota afuera,

la palabra extranjera, la hija,

lejos.

 

Le viene a la cabeza hendida por el

viento rozada por las flores:

 

No seas paciente

 

Sé insaciable

 

Sálvate a ti misma; no puedes salvar a los otros.

 

 

Hacha la hache

silencio que queda después de caer

un árbol tronchado por un hacha.

Silencio es lo más vivo.

 

Sálvate a ti misma.

 

En esa larga lista en fila

Invoca rememora revive

ese silencio. La semejanza

es lo que relaciona este tipo

de muerto, este tipo de nomadismo

inacabado. Jugar con hachas es una

aspiración.  Inspirarse en la Hache,

que desde su lengua migra.

Extraño es extrañar, la penuria de

madre sin la hija. También puede

aspirarse la jota para decir el extranjero

una tierra que se extiende en otra parte.

Y este callar, un lujo.

 

Sé insaciable.

 

Sé insaciable: Hache abrevia

el hidrógeno del agua la fuerza

del caballo, el as de toda bestia en ex

Abrupto. Violencia puede decir soltar,

puede ser contestar. Ahí una loca.

Que contesta, que sale. Hidrógeno en

el agua, una respuesta brusca a que

se expone el que propone. La fuerza

del caballo coz bufido destemplanza

la exuberancia promete del exceso en

la idea desborda carnadura en la hebra,

alambre en el tapiz.

 

Yace alambrada con agua sobre

el charco lanza la piedra y abre

lo impalpable. La ausencia

de figura un haz de plomo la

mano que separa y que junta,

la mano que separa el murmullo

pensamiento imbricado hendido

de ironía batiendo a doble, en

duelo.

 

No seas paciente.

 

Hache es envuelta entrañada

a la entraña evita levitar

vitando.

 

No impide la fusión entre

lo que está interpuesta

y sustituye El,

La, del nombre en femenino:

el hacha.

 

Herramienta que se usa para

Tronchar, un árbol, por ejemplo,

una cabeza, que, cercenada, rueda.

 

El haz de luz no impide el escozor

el vaho inmóvil. Hatillo con las ramas

haz de espigas haz; de todo eso, un canto.

 

Sin medida excesivo el trance aumenta.

Inclina exclamación, o clama. La tierra

de la boca, el hormigueo recuerdo que  no

acaba de irse. El terraplén de tierra la boca

con la tierra. Toda la sombra pertenece a la arena

toda la voz a lo hondo de ese mar que devuelve y es

con la boca llena que se hace un terraplén.

 

Vuelve a los restos de difunta desentierra

otra vez el dolor que tensa el arco de la nómade.

Recuerda o rememora.

Revive. Resucita. Esa cumbre está viva.

 

Fuera afuera

Y fuera otra,

y si fuera,

 

Es la vocal que extiende el vínculo

que hace inherencia entre y prende.

Hecho, hache, qué dice la primera

manifestación de toda cosa, la primera,

hecho: vivir es tener vida.

 

Exterior fuera manifestarse en actos.

Extrema a la extranjera. Extraña de

esta habla Inesperada clandestina

Aparta, es apartada. Rehuir, huir, de nuevo.

 

Salir, irse, no estar. Hacer

cruces, hacerse en cruz pasmada

sorprenderse. Atónita la boca

estará abierta, sentir la falta:

mugía la vaca extrañando su cría

 

desentrañarse, extraña de la entraña,

salir de la tierra equivale a otra construcción

la forma de ese ser, en tierra ajena.

 

Extrema la cabeza en ese extremo. Gime.

El grado último de algo. Extremada es

la cualidad que da este grado; de ella parte.

 

Extremidad también es punta. Distinta

distante punta. Fin, final fondo, lado orilla,

Colmo

la cualidad de una circunstancia.

Cálmate. En tal extremo

Alejada del punto en que se sitúa

El que habla. La,

que niega, La

que puede extraviarse.

Tomar por el camino equivocado,

perderse.

 

No fija en algo como cuando se

mira normalmente sino fijos en

una cosa lejana e invisible, ojos vagando

en todas direcciones  Al extremo, en extremo,

dar por propia esta ganancia bruta:

Transhumar los ganados.

 

(De este lado del mundo, Daniela,

Las puertas del campo las abres tú sola.)

 

  • citas en itálica de:
  •  Maruja Díaz
  • Arianne Rich
  • Blanca Wiethüchter

 

(de Pulso)


Todo comienzo

 

 2

 

No quedaba tan claro como viene. Si es del anudamiento
o es del pasmo, Nunca sabrá el olvido lo que cubre.
Balanceándose como un vestido de verano en la azotea
insinuaba opulencia en el verde, advenimiento
de lo casto produciéndose, océano desde sí
más a la espuma. Recorría la costa buscando
entre las rocas veletas animales del plancton
partículas de seres que la noche ilumina. Hasta
ahí, el canto era otra cosa.

Después la oscuridad pone su marcha y en la pregunta
aplasta lo que emerge. El mar como un fondo o apego
algo que llama. Siempre a llorar por esas mismas partes
de cielo, esos recortes de la costa en las desembocaduras.
Hay un borde en el que crecen pinos que perfuman
el viento. Una superposición de mareas, una alborada
saca polvo del astro: debería el tiempo respetar esas cosas
y las líneas dibujarse en otra dimensión.

Cables trenzados, rayas que no cesan.
Las mujeres se agolpan. Los vestidos
se achatan, quién quiere remontar esa subida,
si son monos famélicos que desde la cima
tiran piedras. El traje en la ventana se ventila
y guarda, entre las fibras, las temperaturas de la brisa.

Puede ser que la muerte se introduzca esta tarde.

 

Puede ser que se anime, o que no le convenga.

 

Como esas rutas que atraviesan los campos, es
el mismo campo compungido atravesado por la
estepa aunque a esa altura ya haya surtidores, agua
en baldes de lata, remansos en la sombra.
Lo que queda de ahí es viento amable que a veces
trae perfume de fruta, de hojas de limonero, de
árboles de duraznos agrupados. Así la medianera,
así el silencio de la distracción y la distancia.

Pasa una nueva altura sobre sandalias libres que
lleva de otro modo la minucia. Y se desprende la
blusa en la frescura del color violeta. Pasa la luz
y filtra lo que el sol dejó en la fruta, más
perfume viscoso, el tiempo apremia.
Sólo el alrededor que queda en los
cordófonos cuando pica la tarde entre las aves.

Arma la rama que dice sólo Ahora.

 

Los vegetales se deletrean entre los dedos.
Las yemas que apaciguan al tacto del socaire.

A la textura de su crecimiento.

 De Todo comienzo

 


 



 

 

NERONESSA. TRAVESÍA DE UNA MENTE CÓSMICA EN UN AMBIENTE SUBURBANO




Me gustaría hablar un poco sobre algo que me han preguntado bastante y es la forma en que empleo el lenguaje en mi poesía y cuál es su relación con mi intención poética durante mi proceso creativo.

Generalmente cuando las personas me leen se encuentran con una estructura muy sobria, un lenguaje que me han descrito como codificado, rebosante de conceptos densos y enmarañados. No es fácil de tragar.

Sin embargo, mucha de mi poesía describe mis interacciones con los estímulos de la vida cotidiana como cualquier poesía urbana, solo utiliza un lenguaje distinto, una jerga desarrollada por un alma a la que le costaba trabajo expresarse en un ambiente social represivo y aprendió a comunicarse con el exterior como si fuera con círculos de maíz.  

La temática y el juego entre lo que oculto y lo que quiero dejar ver se evidencian en esta pieza sobre simplemente la carga emocional que me produjo alguna vez balancear mi ruleta de emociones durante una interacción social:

 

Dosis

 

Un solo humano cuadra:

ya mis tactos se quieren arrancar,

disimulados en la noción del mimbre.

El solo humano abarca

ciñe un tornado de marfil en inyección,

le rebosan aires olímpicos para soplar horas-por-tacto

sin que un toque sea la olimpiada de la corteza ordinaria.

si pudiera ser elástico

como la vagina de moler

mi tacto rústico

mi tumor de tactos.

nabos

tetraédricos

tan moños de nodriza.

rinocerontes duros, sicodélicos son mis tactos;

el unicornio en capa sanguínea.

nos hemos extraviado

inmoderado, descarrilado tacto:

Gemido de la membrana,

ópera de la célula,

Caballo tacto que relincha.

 

Otra muestra de piezas que son sumamente cotidianas es este poema menstrual:

 

Cíclico

Por su aroma sujeté a Mercurio al traspasarme la cerviz
Al rodar enamorando los mártires de la gloria permanente.
Contuve el astro hasta desprenderse de las lianas del chakra
Cuando dejó pantanos de rebelión en las losetas
sodoma histérica en mis conversaciones!
Anémicos, gajos de fuego,
Perdigones del aliento de Dios
(Él quiere soldar un caldo de carnes)
Que circulan la tráquea de la puntualidad.
Pujo telaraña hacia la boca de la existencia
que aletea entraña en sus labios como un colibrí,
que se entrecierra como entrecerrar un ojo
para escupir los arcoíris entumecidos.
Ese ojo pestañea sus bostezos de sangre
Un salpicadero de revolución ciclotímica se constituye en carabina
de una cripta-dispara-muertos.
Triste la pobre espina entre el pulmón de los pétalos!
Te juro que solo vomito milagros hasta el amanecer.

Así, los trabajos de mis libros El Volcán de la Matriz Electro-elástica y La Estirpe de las Gárgolas se tratan de la travesía de una mente cósmica y sin límites en un ambiente suburbano, coercitivo y fanático.

Al yo asumir ese ángulo lingüístico para poder abrazar esa perspectiva sin restricciones de filtrar la realidad a través de la cosmicidad de mi mente es que se combinan:

  • El estímulo primario y la reacción (estimulo físico/emocional/espiritual
  • Los preconceptos, valores y las nuevas epifanías
  • La riqueza cromática del ruido exterior

El ruido exterior es en realidad el verdadero sazón de mi poesía. Ese ajinomoto que lanza chispas al cerebro con su neurotoxicidad. Ese sabor umami impredecible que me empapa la mente cuando logro abrir la conciencia y los sentidos a traducir los mensajes no verbales. Dicen que cuando un artista está creando necesariamente tiene que salirse de sí mismo y convertirse en un túnel, en un médium. Debe desactivar la parte del cerebro que lo hace consciente de sí mismo, para convertirse en una vasija de fluidos cósmico-orgásmicos que navega la galaxia creativa en piloto automático.

Y tratar de encontrarte a ti mismo en ese estado sin perder la conexión “electro-elástica” o mejor dicho, tratar de mantener la conexión existencial al mismo tiempo que conectas el tercer ojo creativo, es como tratar de mirarte a ti mismo volteando la cabeza muy rápido, o como tratar de agarrar un globo con las manos llenas de jabón, o mejor aún, como cantar el himno nacional mientras estas teniendo un orgasmo. Es al mismo tiempo inútil (pointless) e inoportuno.

Ese espacio sagrado, sin prejuicios, sin géneros, sin leyes físicas ni restricciones corpóreas. Como lo describo en mi poema “Seres espirituales”:

es un solo hueso rojo de una étnica laringe,
incolora, incorpórea, gelatinosamente psíquica.



















Es en este estado pseudo-astral en el que he podido incluso obtener profecías para mi vida mediante mi poesía. El poema “Vinculo de monopétalos” fue escrito a mis 15 años para describir episodios cruciales que acontecerían 10 años después:

 

Vínculo de Monopétalos

Entre los trigos negros mis neuronas están esparcidas; entre jaspes de carbón, contorneadas por la granizada de labios, asidas a una pelvis de cuarzo que gotea.

Florecen desconociendo el barro al que miman mis raíces.

Quiso que fuese cómodo,

así que eructé un cama de hojas de romero ortopédico.

Quiso que fuese cálido,

así que inyecté petróleo a mi útero y le invité a irrumpir en mi siesta como todos los días.

La placenta está ungida y aceitada borbotea vaporizando la sangre.

Dejé que la carne se propagara arropando mi corazón hueco.

se sirvió de mi candor y bebió de mis pulmones.

se adueñó de mis huesos como escaleras

que llevan a embriaguez miope.

Quiso que fuese espumoso,

igualmente embalsamé en glicerina mis espigas pero igual fueron segadas

por una barba de clavos.

Todo fue disecado por tu aliento herrumbroso.

Constantemente ignoras la nube de avena bajo la cual te desvestías,

y lo cierto es que el cereal es espeso, a veces se burla chorreando avellanas.

solo a veces condensa besos que se aglomeran por momentos;

como la sal sordomuda en un útero de venganza.

Y para entrar en ese espacio el ingrediente más imprescindible, en mi humilde opinión,  es el ocio. El ocio es tan importante para mí que está presente en muchos de mis poemas.

 

“El ocio cráter”

En las tardes de este techo de acupunturas el sol adquiere tanta hambre de los hombres/ y come.

se come las viejas en celo, come los sodios las piernas y los cuellos dejando como unigénito al sudor;

las caderas se vuelven en arroz de tanto esperar, hasta que solo soy el aire lechoso de apéndices verdes e infectado.

Como palmas estáticas los crepúsculos son canelas estáticas

Las especias flotaron bajo el camino angosto de las nubes como lápidas de un cielo aburrido con el piso de los aguaceros estrechos,

aguados/ atascados, estáticos.

Las tardes flotaron con la cara enlodada, en retazos de cera cuando tropezaba el sol

¿En qué locomotoras llegaron los versos a mis paredes patéticas? cuando la única vía era en mi cabeza el degolladero de la demora, y en la demora no reposan rieles ni paredes

jamás hay paredes cuando se agota el espíritu, nunca se inventan paredes espirituales.

En los días enteros sin tener oxígeno fuera del cántaro rumiando mis inspiraciones,

mis ensimismamientos semi-gusarapos-semi-divinos, a veces hasta el tope de ser mera fruta sumisa ser cuchillo y batallar estrofas de carnes y rocas que se han abierto para dejarme satisfacer, respirar reconfortante

opio de sílabas, inhalar la armonía de las orquídeas en la boca de las boas y calidez que emanan entre líneas; y a veces pienso que se pierde todo el conocimiento

de las antítesis y los debates cuando se encuentra la paz.

Por eso cuando veo la oscuridad inmensa, no creo en la luz.

Por eso cuando siento la desnudez sublime, los trapos alcanzan la marea, y la escoltan.

 

Otro poema sobre el ocio:

 

“Posteridad Ascendente”

 

Ya eyaculamos en los sueños el catarro para con el manar mantenerlos crudos y erizados.

El guante astral nos enmaraña en su combustión espontánea, brincando el carrete de plata del Hércules devorado, los cinco abismos de abolición peregrinando mi materia gris.

Del espíritu las llaves se prostituyen sin estratagema aliento es el serafín errante: con un soplo las puertas del papiro se traducen recién nacidas en este geométrico amanecer de las razones, conjugándose en el calambre de nuestra intimidad espiada, en la mermelada carmesí de la conciencia colectiva; médula va a atiborrar nuestras sangres.

integrando asimétricas células troncales al desplazarse los microbios en las carreteras de otro plano ultra condescendiente, mezclando el ritmo sustituido de las zanjas del espíritu.

Para llegar a esta fase es que desmayo estas horas rascacielas. Me maquino esta sobredosis paranormal por deseo y vicio, a veces solo me late con chispa propia la otra aurícula extrasensoria. Confieso su microcosmos adictivo que recicla mi seso.

Mis sueños son camellos de óleo perpetuo, me complace recoger del estiércol el enigma. Los soles que cabalgan son mis letargos lícitos.

su volumen esponjoso se dilata amortiguando mis días.

 

Volviendo al éxtasis creativo, en el que tú ya no eres tú, sino que tus músculos y neuronas están prestados para cumplir un propósito ulterior, del que tú todavía no puedes ver el final, es en mi opinión, la adicción que compartimos todos los humildes servidores del arte.  Esta adicción funciona como una calle de dos vías. Nos extasiamos cuando producimos y nos extasiamos cuando consumimos un discurso que enciende tanto nuestro hemisferio derecho que sus efectos llegan hasta la amígdala, esa que enciende la pasión.

Con esto respondo la pregunta, ¿de dónde vengo? ¿Cuál es mi intención poética? Yo lo defino  como un culto a lo “inagarrable”. Una descripción que cómicamente coincide con todas las religiones del mundo.  

Uno de los valores más arraigados que tengo es hacer las cosas con propósito. Por eso quiero expresar que a veces siento que peco, al utilizar mi plataforma de una manera egoísta.  En realidad, todo lo demás que hago, a diferencia de la poesía se trata de contribuir, de re-pagar al planeta como la optimista irremediable que soy. Aunque sí he logrado hacer críticas sociales con algunos de mis poemas como:

 

“Humanidad”

 

Gente: carne que comercia carne,

-prescripción de bistec para sedar un vacío-

o en las avenidas de oxígenos vitrales que espolean los argumentos de las razones decorosas.

Logia de catetos -en antifaz-Esporas (caducifolias,

de corola absorta en la vulva de la cirrosis)

Músculos de fango

(en crepúsculo debido al péndulo de licor);

Caterva de tripas/ musgo/ sátira, filamentos de azófar y ovillo pasmado.

Gente: hipnosis e inercia.

Yo conocí las etnias roedoras que husmean de todas las palabras un pellejo y de los ladrillos las sortijas de aire.

De entre de los estuches de épocas he rociado un alma, de lemas piadosos. Yo me fusioné con ritmo de camaleón entre la cartografía del disfraz de humano,

para olfatear algún sebo que reaparece de las mazorcas del tiempo,

para al final sentir que ya no existen sentimientos, tan solo ondas de dispersión con olor (bajo) a borugas que algún día nos embestirán a mordidas, como los terneros a las idénticas borlas en el forraje de las eras.

Para observar cómo se arroja a los cables la pócima de limpiar sarna con sangre, y las líneas de conexión se desintegren con su agrura, fragmentando la electricidad a las galaxias creadas por los humos de un tabaco

que juega a nazareno.

Anticipando el comienzo del remate, donde será condenado el conocimiento de la sublimidad y sublime la comprensión de la condena.

Es para que conozcas, que intentaran preñarte groseramente de los embriones de cualquier parábola que transmite las señales de ausencia y solo geomorfológica distancia,

enrollando lágrimas blanquecinas del sueño húmedo de Freud para rellenar tus corpiños sucios, los cuartos de los mercados de tu infancia, y los huevos de tus pisadas;

ignorando que fecundarás ortodoxias y pies de ojos que no asistirán al Armagedón nervioso,

y oídos que no se enterarán del matinée apocalíptico ambulante, boca incapaz de interrogar otra moral autista venida al mundo sin el talón de la angustia, el resentimiento, y la matriz carroñera de miradas y frases de carne.

Aun así, la poesía es mi hábito más egoísta, mi secreto jugoso. Mi desafío como artista es en lo adelante poder incorporar la pasión poética-orgásmica con la pasión del propósito ético-devocional, sin correr el riesgo de querer agarrar la vejiga resbalosa y en el intento correr el riesgo de perder la esencia “electro-elástica”.