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viernes, 8 de mayo de 2026

MANUEL ILLANES/ NOVAS BULLENDO

 







Qué harás con el albatros       Baudelaire

Arrojarlo

por la borda

antes que

su luna

desafiante

se confunda

con hedor

y pecios.

 

Mucho

antes

 

por

supuesto

 

que el navío

termine

por hundirse

en la brava

noche

de un mar

fundado

en el azar

 

deletreado

O-S-C-U-R-I-D-A-D.

 

 

 

Novas bullendo en un tiempo

De la A

            a la Z

hay un sonido

revuelto

 

el ruido

de un largo

aluvión

que arrastra

en su caída

piedras

y limo

hasta

el fondo

del valle

invisible.

 

Babel

ya no es

el artilugio

de una

escritura

que invoca

lo cierto:

el poema

se desliza

a ciegas

hacia

la noche

 

es un tajo

abrupto

 

que hacemos

en el velo

de los

días

tibios

 

y las auroras

idas

 

para

descubrir

en el

socavón

de las

sombras

un breve

fulgor

 

nacido

de la

oscuridad

 

y así

atisbar

sin titubeos

 

el firmamento

desbordante

de negrura

y estrellas

muertas

 

novas

bullendo

en un tiempo

dislocado

del nuestro.

 

 


 





Lo indestructible

De incierto

en incierto

viene

a caer

 

a posarse

-astucia

del poema

 

interesado

siempre

en llevar

al lector

hacia

el cepo-

en el canto

del tomo II

de las obras

completas

de Kafka

 

del que

me distrae

un momento

su repentina

aparición.

 

Diminuta

cucaracha

apremiada

por el azar

 

encauzada

directamente

a cruzarse

con Josef K

 

en las páginas

de su dédalo

irremontable.

 

Un insecto

rozando

la trayectoria

de otro

insecto

 

empotrándose

-casi-

en el avatar

de un fantasma

 

mientras

escapa

de la amenaza

de una bota

asfixiante

 

succionado

del vacío

azulado

por la ráfaga

del metro.

 

Pero

esta mañana

no soy

un obsceno

demiurgo

 

y soplo

-tan sólo

soplo-

 

su diminuto

esbozo

al centro

del vagón

 

donde

desaparece

errando

por algunas

páginas

el trance

en que K

es muerto

como

un perro

 

por sus

verdugos.

 

Polvo

al polvo

 

cercenado

de lo indestructible

 

ese vacío

azulado

del que

somos

arrebatados.

 






Piedra Rosetta en el desierto

Tinieblas

acechan

entre

sombras

escritas

 

como

astutos

reptiles

bajo

el sol.

 

Así

comienza

el poema

y así

se desvanece.

 

Persigo

un ritmo

que es

temblor

balbuceo

inútil

aunque

certero

como

soplido

de cerbatana.

 

La frase

debe

precipitarse

hacia

Nada

 

expuesta

al vaivén

de vientos

que no

cuajan

en verso

 

leves

fantasmas

de una

más leve

raíz

desgajada.

 

Rota

en su-

 

Ni qué

decir

 

ni cómo

decir.

 

Hay

caos

y es

tiniebla.

 

Hay

noche

aguzada

de sombras.

Sangra

en escritas

el acecho.

 

Si

el vacío

responde

al vacío

soy

entonces

 

imagen

de sol

ilusorio

 

abismo

que teje

y desteje

su telaraña

 

sólo

para

envolverse

enterrarse

 

en el

fondo

     de-

 

hasta

surgir

cuánto

después

vocablo

tras

vocablo

cifrado

 

arenoso

Piedra

Rosetta

en el desierto.

 

 

 

Transtierros

Invertebrado

es.

       Pero.

                Pero.

La enredadera

asciende

hacia

donde

brilla-.

Como

un cántaro

     Luz

se quiebra.

Una piedra

es una piedra

es una piedra

es una.

           Aunque

de Rosetta

sea.

       De las

raíces

ma-

      cha-

             ca-

                   das

 

de la cabeza

sin sangre

del Bautista.

Futuro.

            Semilla

en el légamo.

Pero.

        Cuándo.

 

Espléndida

surge

la del quiote

flor

en la noche

y liba

el murciélago

para que

la sed

no acabe

con todo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


jueves, 22 de enero de 2026

EL LABORATORIO: CALEB MONCADA. TRANCERACIÓN PARA "RITUAL AGONÍA" DE LURY MAOJ





Saúl Leiter



Monasterio (pretérito, presente) se exime de pecados y de púbicas cóleras ¿Cuántas formas arrojadas al fuego, lo dolo tatuado en la ceniza, la cintura vendaval prohibida del jadeo cantábile? Monasterio alimenta la mentira y el nepente zurcido en ojos verdugos, de los que juzgan el color de la noche: para lo asqueroso la violencia sobre los cuerpos disfrazada de jaculatoria; e ingresar entre escalones, cristos crucificados, pastiches de lo divino no verosímil y ayas lejanas con baberos agrios, y ayes en boca de aves de fuego, y flacas hayas obstruyendo el camino a la cueva, la cueva, la ciudad, la ciudad, la no muralla… examinar los frasquitos repletos de amoxicilina que retienen los hedores de las vejaciones, los susurros, la inclemente mirada del yeso yo me imbuyo del rosal enjaulado, de triturar sus pétalos para que reposen en mis revueltas vísceras, libertar mis alveolos de la tea, elementos que en el aire tercian sobre gemidos y terrores (se ha negado el libro para el control del aire, San Cipriano) yo he visto los extramuros, mi sobria (ebria) pena: la existencia de la fiesta o la glorificación del exceso, lo anatema, la revocación de las sumas, los amperios sobre el ojo ciego; aquí, no se despega la nuca del coito de los cardos, las almohadas repletas de treponemas, los reinos del paso humoso destazados… porque en casa nadie halla la necesidad de la máscara, la banalidad del Diablo de presumir los cuernos frente al espejo, la imposibilidad masturbadora en la hora de las confesiones. Monasterio ¿libertad de andar dentro de las cercas? Ingresar al betún confundido con éxtasis. Apresa el lenguaje del alcohol, semen, hierro, pátina, desgarrada enagua el antebrazo entumecido; para elevarte ante mis ojos, desparejar el hueso, jugar con los nervios… aceleración, detención, equivocaciones entre diástoles y sístoles; las falanges se contraen, la lengua se mastica a sí misma catarsis para volvere a la posición fetal, nada se acostumbra al astro obscuro, rompo la placenta, añadidura de pliego que se niega al pincel. Y el vientre de mi madre, mi primera culpa: joderle el útero. La primera pulsión (la negación de Eros). La contaminación, Ego pienso Ego soy al momento de la lluvia en la ventana parkinsoniana. Las sombras como yeguas. El globo ocular que provoca vértigo a la viga, el artificio de la luz, SU SONIDO. Deuda con Maoj, cita: algunos de los muñecos se han hecho con furia, hilos improvisados; otros, delirio de anatomía, con delicadeza, los puercoespines: la carca de los cuerpos que llora, grita, reclama, declama ¿venganza, justicia, mirada?; dilo con una voz sarcástica. Todo como universo tántrico. Afuera, el encestar, las canicas, la pértiga, que delicia, la saliva escupida a los cielos (¿Panero?). 

 

SOY YO TU PROLE. Mis articulaciones resultan las suyas tratando de acoplarse a sus dobleces, sus contracturas, sus madores; el encuentro con lo deforme. Temo que nadie ha penetrado falotrado mis extremidades con tanto amor odio no delectación al beso del cristal en mi cuerpo, y confieso la pústula de lo contrahecho; ahora palpo vericuetos donde la tierra fue lisa, ahora introduzco mis pulgares en otras cavidades; ver para creer; el espejo son los ojos de otros que erran entre las calles y no apartan los tenebrios su canto cuando perciben mis pieles mal cosidas . Tus hijos tienen nombres de Ángel. Te defenderán de las pupilas con carnosidades. A mí me observan con desprecio, me turba. Todo ángel es terrible, toda belleza es igualmente terrible (Rilke). ¿Qué es belleza? Monasterio. Mi escolástico conocimiento, mi conocimiento medieval: «La belleza… es orden y proporción». La belleza monstruosa ¿La belleza monstruosa? ¡la belleza monstruosa! Belleza como caos, desproporción, aquello que causa horror: repetición… terribles ángeles. Terribles alas. Ícaro que cae, y vuelve a morder la axila excusando piojos.     

 

Olvidado el sol materno (pequeña contradicción psicoanalista, el astro mayor visto como símbolo femenino, símbolo de poder, como un miembro mutilado mascado por Cesar anárquico), obligación de pertenencia: rito, entre los rostros de estas creaciones, buscar el suyo sobre el lamento del corifeo, buscar sus labios y carillos palpitantes. Porque con toda ave el carrillón, la elección, lo irreconocible, lo muerto jurado al buitre. La espera, quizá, el solo deseo de negar el tiempo, lo que no se logra… mañana, mañana. Volverán con el carrillón, las aves, el parpadeo del oído. Pero todos los cuerpos femeninos se hallaban descuartizados, lo táctil es pecado, fácil que la lengua dibuje círculos en el seno y mate la sed; primaria la cabeza, el dictatorial ojo, y por ende el error, la garganta no contenta, el cuello solo para el ahorco, de nuevo, la ira, la erección. Porque no existe la santidad, la hipocresía de mi modorra que anda sin tremar las mareas. Lágrimas entre este ritual (que veo desde las cadenas) desfila a vista de la muchedumbre, podredumbre, como carnaval, es el carnaval, la rotura de los tabúes, la rabia contagiosa que se celebra, admiran lo que me está prohibido, MONASTERIO. Sor Inés, me lo dijo… Sor Inés, ilegible, mi brutalidad. Aquí justifico mi delirio: carnaval [...]fomento de la violencia y el desenfreno, inversión de lo establecido en el que lo malo se convierte en lo divertido y aceptado; es decir, la máscara se convierte en un signo de rebelión contra el orden, un símbolo de liberación frente a la represión del hombre (Martínez, Belén; 2023, p.12). […] el carnaval era el triunfo de una especie de liberación transitoria, más allá de la órbita de la concepción dominante, la abolición provisional de las relaciones jerárquicas, privilegios, reglas y tabúes. Se oponía a toda perpetuación, a todo perfeccionamiento y reglamentación, apuntaba a un porvenir aún incompleto. (Bajtin, 2003, p.19) He allí tu respuesta, aire. He ahí tu respuesta, viento. El trance. La utopía: Je ne suis pas une femme. ¿esto tampoco me pertenece, el ápice, el áspid, el bolo? Porque toda máscara es libertad, extrañamente la mayoría de muñecos femeninos (observe el útero cosido sobre la ropa blanca) carecen de cabeza, descuartizadas; su exclusión parece demostrar la repulsión falo céntrica hacia lo desconocido, peligroso, distinto; lo pavoroso se adentra en el ser con el acto del escisión o la carencia de (se interpreta aquí, como el espectro femenino del lenguaje que se repugna y se niega, este se subyace a la hipótesis: todo lenguaje es masculino). Lo salvaje contra lo civilizado. Lo excluido entonces, es aquello que procede de la madre (Suniga & Tonkonoff, 2012, p.5). Porque el sacrificio de lo materno me permite el lenguaje, porque asesinar a mi madre me permite hablar (ethos), pensar (logos), y solo el sufrimiento al rememorar el erótico acto, en clave Bataille, se transforma en emoción (pathos); por ello, mi segunda culpa esta máscara que me has dado, empotrada con miel ¿Alas, Ícaro…? me permite caminar por las calles, /no preso/ de la angustia de ser vapuleado por mis heridas, mi cuerpo, permanecer fuera de casa, del monasterio, mi cuerpo malo . La libertad obtenida con el vagido, el juego, el juego, ADICTO DOLOR.


                                                                                                                       Saúl Leiter



Monstruo observa a presa: la novia; transpiración marchita las rosas que /posee/ aquella (imagen semi descuartizada, la sangre que mana de las cavidades faciales reconstruye crimen, gangrena, sangre). Cuerpo encima de cuerpo. Poseer. Posesión. Posesión. Rosa Desposeída. Muchas manos que instauran la tristeza, compresiones en el torso, el peso del otro, del amo. Rio con gordos esquifes. Connotación sexual. El enmascarado (la bestia) conserva /identidad/, libertad de observación, libre de castigo (su bestia). Su demencia ante mí entre cigarros intensos o galaxias, su panorama ante mí entre fantasmas promiscuos o mantequilla, ante mí entre testigos mudos o cuchillos de gala, ante mí él o yo, ante mí la palabra o el silencio. Lo insignificante de mi presencia. Y sus ojos como albur Eielson, el pájaro invisible como radio de un círculo visible que no es un círculo. Brazos aprietan la cintura vendaval, triple desposesión: otro desposee otra, otra desposee ella, ella desposee rosa ¿y las marañas de cabello que se esparcen entre la cera del patíbulo, son retazos de lo mío, de lo que nunca fue mío? El parir catártico. La triada universal del Poema: hombre > mujer > poema: comida, igual cadena, igual acción, sexual (Verastegui, Ángel Novus = Ícaro que cae) La tragedia es: toda escritura es también prole (bastarda) producto consumo de violación… toda escritura es dar a luz; el parangón así: imagen conducto al abismo, la trema pierna, el yo, extradiegético, extradigestivo, imposibilitado de acción, solo reacción pasiva, contención, negación, depuración, llanto: su FALA-CIA ¡su falacia!, su existencia para manipulación, su juego, su carcajada




—de niños las plastilinas se transformaban en yoes superhéroes hasta que laceraran sus colores las manos sucias, las verdaderas manos de tanto conminar al vuelo, de surcar los invisibles astros de nuestras mentiras; entonces nos reconocíamos en ellos, en el desgaste, en lo incoloro, en la noche, en el ave; y crear, huir, era destruir, hacer amorfo algo; de niños, desechamos aquellos monstruos, pero supimos erectarnos o castrarnos, supimos del uso de la caca (Rimbaud), supimos de los demonios, de la basura, de la gasolina, de la rosa, de las cacofonías, monstruoso monasterio de monos — ; la usanza que provoca estimulación mental y corporal, ESPIRITUAL DOLOROSA, MEA CULPA, el terror que conmina al grito y el grito que obliga al /cuerpo/ a parir en los labios: pathos. Ello es mi tercera culpa quizá en los sueños la noche me encuentre en redención, y los pájaros que entone no carguen en sus picos tu sangre, no el gong
; la ficción de la salvación, la redención de la víctima o el mero acto periodístico, la descripción, no penetración en el acto violento, el ajeno plumón mascado entre los dientes, el no encuentro; el ebúrneo vicio, turbación, asombro, quiero retirarme del ritual… Y la andrógina progenie turistea la ciudad. La otredad. Para purificación o escritura, silencio o subrepticia sonrisa. No santidad, tricotomía distinta, sucia, algarabía de lo impúdico. ¡Qué asco! ¡Qué horror! ¡Alguien cuélguenos del ojo crepuscular! ¡Alguien sálvenos de estas mierdas! snÑSNwegipbwkssdkfnSLKGNKLwsaeg



 

Referencias bibliográficas

Bajtin, Mijail (2003). La cultura popular en la edad media y en el renacimiento. El contexto de Francois Rabelais. Alianza Editorial. Madrid, España. 

Cultura Unsa. [Cultural Unsa]. (31 de octubre del 2024). Te presentamos el 𝐜𝐚𝐭𝐚́𝐥𝐨𝐠𝐨 𝐯𝐢𝐫𝐭𝐮𝐚𝐥 de "𝐑𝐈𝐓𝐔𝐀𝐋 𝐀𝐆𝐎𝐍𝐈́𝐀" Exposición Individual, a cargo de 𝐋𝐮𝐫𝐲 𝐌𝐚𝐨𝐣. [Publicación]. Facebook. https://web.facebook.com/share/p/SjDqzx5mUJWydmMn/

Martínez Baena, Belén (2023). Máscaras ¿magia o anonimato? Análisis sociocultural de las máscaras en el ámbito audiovisual y virtual [Tesis de Grado]. Universidad de Sevilla. https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/150536/PUB_MART%C3%8DNEZBAENA_TFG.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Natalia Suniga y Sergio Tonkonoff (2012). Lenguaje, Deseo y Sociedad. Los Aportes de Julia Kristeva. VII Jornadas de Sociología de la UNLP. Departamento de Sociología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, La Plata. https://www.aacademica.org/000-097/23