sábado, 17 de enero de 2026

ALBERTO PIMENTA. LA VISITA DEL PAPA. TRAD. SERGIO ERNESTO RÍOS

 

Mientras el papa no llega

Todos se allegan[1]

 



















POR EJEMPLO:

 

Las autoridades convencen con los dientes.

Los diputados levantan las nalgas

para que les metan monedas en la ranura.

Los inversores apuestan en la siembra

de guardias republicanos.

Los magistrados justifican el uso

de la fuerza con la fuerza del uso.

Los militares apoyan la democracia en general

y al perro policía en particular.

Los tecnócratas se bajan la cremallera

para arrojar luz sobre el asunto.

Los siquiatras meten el dedo en el ojo

del cliente para profundizarle las desviaciones.

Los maestros enseñan a los perros particulares

a defecar en los paseos públicos.

Los escritores levantan la voz encima de todas para

decir que todas las voces se deben hacer escuchar.

Los funcionarios públicos velan porque todo

lo que no está prohibido sea obligatorio.

Los sacerdotes encaminan el alma

al séptimo cielo.

Los internos en el manicomio reciben

collares nuevos con su número fiscal.

Los periodistas se tiran pedos que sacuden la

calidad de vida de la ciudad.

El pueblo digiere todo porque tiene

dientes hasta en el culo.

Los policías antimotines se refieren

a las conquistas de abril.

Los ángeles de la guarda interceptan los

paquetes con las bombas y explotan.

 



















A VECES, PARA VARIAR, SON:

 Las autoridades las que levantan las nalgas

para que les metan monedas en la ranura.

Los diputados quienes apuestan en la comercialización

de los guardias republicanos.

Los inversores que justifican

la fuerza del uso con la fuerza de USA.

Los magistrados que apoyan la democracia en

público y al perro policía en particular.

Los militares que empuñan la cremallera

para arrojar luz sobre el asunto.

Los tecnócratas que manipulan los datos

con los dedos y los dedos con los datos.

Los siquiatras que ayudan a los perros a com

pensar su complejo anal y viceversa.

Los maestros que levantan la voz para decir

qué voces se deben escuchar.

Los escritores quienes velan por que aquello que está

prohibido se vuelva obligatorio y viceversa.

Los funcionarios públicos que encaminan las

almas al séptimo sello.

Los sacerdotes que reciben las cosechas con

la colecta anual.

Los internos en el manicomio que se tiran

pedos que sacuden la sociedad.

Los periodistas que digieren este mundo y el otro

porque tienen dientes afuera y adentro.

El pueblo que se refiere a las conquistas de

abril.

Los policías antimotines que empacan

las bombas y explotan.

 

OTRAS VECES, POR ABURRIMIENTO, SON:

 

Las autoridades quienes apuestan por la bosta para

vengar la siembra de los guardias.

Los diputados quienes justifican la fuerza

del uso con la fuerza del uso de la fuerza.

Los inversionistas quienes apoyan a la policía de la

democracia y al perro en general.

Los magistrados que se valen de la ficha in

formativa para arrojar luz sobre la temática.

Los militares que apuntan con el dedo sin desviaciones

al ojo y viceversa.

Los tecnócratas que promulgan el im

puesto an(u)al para los perros.

Los siquiatras que levantan la voz por motivos

ajenos a su voluntad.

Los maestros que velan porque todo continúe

como está y casi nada viceversa.

Los escritores que encaminan las almas

para su solo de tromba.

Los funcionarios públicos que reciben

perchas con dispositivos de higiene bucal.

Los sacerdotes que se tiran pedos que

sacuden la ciudad.

Los internos en el manicomio que no

digieren nada porque se quedaron sin dientes.

Los periodistas que se refieren a las

conquistas de abril.

El pueblo que abre el paquete

y explota.

 













O ENTONCES SON:

 Las autoridades las que tienen derecho al uso

de la fuerza por fuerza de la fuerza.

Los diputados que apoyan a la policía democrática

en general y al perro político en particular.

Los magistrados que meten el dedo en el ojo ajeno del

acusado para ver si tiene una paja.

Los militares que enseñan a los perros a responder

al aviso de defecar.

Los tecnócratas que bajan la voz cuando

se quieren hacer escuchar en el redil.

Los siquiatras que velan porque todo lo que

no está prohibido parezca y supongamos viceversa.

Los maestros que encaminan las almas

para su sitio.

Los escritores que operan con números

viejos y colirios nuevos.

Los funcionarios públicos que se tiran pedos

dentro de la legalidad sindical.

Los sacerdotes que digieren todo

porque sólo ingieren papa claro.

Los internos en el manicomio que se refieren

a las conquistas de abril.

Los periodistas que abren las bombas

que exploten en la boca del lector.

 

Pero

Cuando llegue el papa,

Cuando llegue el papa,

Todos van a interrumpir

Lo que están haciendo,

Todos quieren ver al papa[2]

Conversar con los enfermos.

Levantar las nalgas

para que los devotos les metan ex-votos en la ranura.

Apostar entre publicanos y republicanos.

Justificar la fuerza del uso con

la fuerza de la usura.

Rezar por la democracia en general

y por el perro policía en particular.

Levantar la voz en mayo para

curar los quistes de abril.

Tirarse un pedo

que clame a los cielos.

Y encaminar así las almas

por esta vía sacra.

 

Sin embargo

el papa

se limitará

A clamar y proclamar que

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DE MODO QUE EN LO SUCESIVO

PUEDEN POR ABERRACIÓN:

 

Las autoridades apoyar a la policía en publico

y al perro democrático en particular.

Los diputados bajar la cremallera

para arrojar luz sobre el affaire.

Los inversionistas pedir guantes

para meter los dedos de salsa.

Los magistrados legislar acerca

de los perros y la materia respectiva.

Los militares levantar la voz para decir que

su voz no se hace escuchar.

Los tecnócratas velara por que todo lo que aún

no es obligatorio o sea y no viceversa.

Los siquiatras encaminar las almas

al séptimo sueño.

Los maestros distribuir collares nuevos

con la inscripción "tal cual".

Los escritores tirarse pedos

que alegran la ciudad.

Los funcionarios públicos digerir todo

porque tienen dientes hasta el culo.

Los sacerdotes referirse a las conquistas

de abril.

Los internos en el manicomio construir

la bomba y estallar.

 

Lo que no pueden,

Lo que en lo sucesivo

Ninguno de ellos

Puede negar

Es que el

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Traducción de Sergio Ernesto Ríos
Fotografías de Saul Leiter

 

 

Alberto Pimenta (Porto, 1937). Es el poeta portugués vivo más importante, con una obra combativa, experimental e inclasificable. Destacan en su obra libros fundamentales como Discurso sobre o filho-da-puta,  Ascensão de dez gostos à boca, Homo Sapiens, Bestiário Lusitano, entre otros. Estos poemas pertenecen al libro A visita do Papa (Ed.


[1] En espíritu de profunda caridad por las legítimas aspiraciones y valores auténticos de la humanidad.

[2] En espíritu de profunda caridad por las legítimas aspiraciones y valores auténticos de la humanidad.

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