Qué harás con el albatros Baudelaire
Arrojarlo
por la borda
antes que
su luna
desafiante
se confunda
con hedor
y pecios.
Mucho
antes
por
supuesto
que el navío
termine
por hundirse
en la brava
noche
de un mar
fundado
en el azar
deletreado
O-S-C-U-R-I-D-A-D.
Novas bullendo en un tiempo
De la A
a la Z
hay un sonido
revuelto
el ruido
de un largo
aluvión
que arrastra
en su caída
piedras
y limo
hasta
el fondo
del valle
invisible.
Babel
ya no es
el artilugio
de una
escritura
que invoca
lo cierto:
el poema
se desliza
a ciegas
hacia
la noche
es un tajo
abrupto
que hacemos
en el velo
de los
días
tibios
y las auroras
idas
para
descubrir
en el
socavón
de las
sombras
un breve
fulgor
nacido
de la
oscuridad
y así
atisbar
sin titubeos
el firmamento
desbordante
de negrura
y estrellas
muertas
novas
bullendo
en un tiempo
dislocado
del nuestro.
Lo indestructible
De incierto
en incierto
viene
a caer
a posarse
-astucia
del poema
interesado
siempre
en llevar
al lector
hacia
el cepo-
en el canto
del tomo II
de las obras
completas
de Kafka
del que
me distrae
un momento
su repentina
aparición.
Diminuta
cucaracha
apremiada
por el azar
encauzada
directamente
a cruzarse
con Josef K
en las páginas
de su dédalo
irremontable.
Un insecto
rozando
la trayectoria
de otro
insecto
empotrándose
-casi-
en el avatar
de un fantasma
mientras
escapa
de la amenaza
de una bota
asfixiante
succionado
del vacío
azulado
por la ráfaga
del metro.
Pero
esta mañana
no soy
un obsceno
demiurgo
y soplo
-tan sólo
soplo-
su diminuto
esbozo
al centro
del vagón
donde
desaparece
errando
por algunas
páginas
el trance
en que K
es muerto
como
un perro
por sus
verdugos.
Polvo
al polvo
cercenado
de lo indestructible
ese vacío
azulado
del que
somos
arrebatados.
Piedra Rosetta en el desierto
Tinieblas
acechan
entre
sombras
escritas
como
astutos
reptiles
bajo
el
sol.
Así
comienza
el poema
y así
se desvanece.
Persigo
un ritmo
que es
temblor
balbuceo
inútil
aunque
certero
como
soplido
de cerbatana.
La frase
debe
precipitarse
hacia
Nada
expuesta
al vaivén
de vientos
que no
cuajan
en verso
leves
fantasmas
de una
más leve
raíz
desgajada.
Rota
en su-
Ni qué
decir
ni cómo
decir.
Hay
caos
y es
tiniebla.
Hay
noche
aguzada
de sombras.
Sangra
en escritas
el acecho.
Si
el vacío
responde
al vacío
soy
entonces
imagen
de sol
ilusorio
abismo
que teje
y desteje
su telaraña
sólo
para
envolverse
enterrarse
en el
fondo
de-
hasta
surgir
cuánto
después
vocablo
tras
vocablo
cifrado
arenoso
Piedra
Rosetta
en el desierto.
Transtierros
Invertebrado
es.
Pero.
Pero.
La enredadera
asciende
hacia
donde
brilla-.
Como
un cántaro
Luz
se quiebra.
Una piedra
es una piedra
es una piedra
es una.
Aunque
de Rosetta
sea.
De las
raíces
ma-
cha-
ca-
das
de la cabeza
sin sangre
del Bautista.
Futuro.
Semilla
en el légamo.
Pero.
Cuándo.
Espléndida
surge
la del quiote
flor
en la noche
y liba
el murciélago
para que
la sed
no acabe
con todo.

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