martes, 6 de enero de 2026

TO AN OLD POET IN PERU.

 


Lima, en mayo de 1960, desplegaba sobre sus calles empedradas y plazas coloniales una luz dorada que parecía detener el tiempo, como si cada sombra se prolongara sobre los adoquines para convertirse en memoria viva^1. La ciudad era un registro de capas históricas y sensoriales, impregnando los cuerpos y la conciencia de quienes la recorrían con atención poética^2. Fue en este escenario donde Martín Adán, ya consolidado en la tradición literaria peruana^3, y Allen Ginsberg, portador de la intensidad verbal y musical de la Generación Beat^4, cruzaron sus caminos en el emblemático Bar Cordano.

Adán caminaba con un paso medido y etéreo, absorbiendo la luz que descendía desde el cielo y reflejándose en las superficies de mármol y madera del bar^5; su respiración parecía acompasada con el murmullo de la ciudad^6, y cada gesto de sus manos amplificaba la tensión poética del momento^7. Ginsberg, por su parte, llevaba consigo la energía acumulada de sus viajes por Sudamérica —incluyendo Cusco y Machu Picchu^8— y un interés extremo por registrar el azar, los sonidos y la vibración de la ciudad; sus ojos recorrían las paredes, los ventanales, los espejos y los reflejos sobre las mesas^9, captando estímulos que luego se transformarían en materia poética^10.

Jorge Capriata, testigo presencial, recuerda que el primer contacto se produjo bajo la luz descendente del atardecer, mientras la sombra de Adán se alargaba sobre el suelo y la luz caía en pliegues sobre sus hombros^11. En ese instante, la célebre araña B descendió lentamente del sombrero del poeta peruano^12, provocando un gesto instintivo interpretado por Ginsberg como señal de vulnerabilidad^13; este evento se sedimentó en su percepción del otro y se transformó en símbolo de fragilidad y azar poético^14.

El aroma del café recién colado, el eco de las voces y los pasos, y la textura del aire cargado de historia colonial se entrelazaban con los movimientos de los poetas, creando un entramado sensorial que trascendía la mera anécdota^15. Cada mirada, cada inclinación de cabeza, cada pausa en la conversación se convirtió en parte del registro poético^16; la luz que atravesaba los ventanales dibujaba sombras alargadas sobre los suelos de mármol y madera, mientras Ginsberg anotaba mentalmente los detalles de la interacción para su futura transposición literaria^17.

Adán alternaba ironía y atención aguda^18; en algún momento cuestionó la poética beat con un seco “¿Por qué escribe usted porquerías?”^19, mientras Ginsberg percibía la densidad emocional y la carga crítica de la voz del otro^20, integrándola en la textura de su percepción y en la futura composición de To an Old Poet in Peru^21. El espacio mismo del Cordano —sus puertas veteranas, los espejos antiguos, la disposición de las mesas— se convirtió en coautor silencioso de la experiencia^22; la ciudad, la arquitectura y el tiempo compartido se amalgamaban en la percepción poética^23.

Durante este periodo, Ginsberg mantenía activa correspondencia con William S. Burroughs, enviándole relatos de sus experiencias psicodélicas y viajes por Sudamérica, incluidos encuentros con la ayahuasca y descripciones de la intensidad sensorial de los paisajes^24. En una carta fechada el 10 de junio de 1960 desde Pucallpa, Ginsberg escribe a Burroughs:

“Estoy viajando por estos caminos, cada curva aquí tiene un color como si fuera un poema esperándome, y la selva parece cantar en un tono que cambia cuando cierro los ojos… No sé qué lugar será el próximo, pero siento que mi escritura late con cada viento que atraviesa este país.”^25

Este tono poético, hipersensorial y atento al detalle aparece amplificado en To an Old Poet in Peru, donde la ciudad de Lima, la luz descendente y la memoria misma se inscriben como presencias vivas. La enumeración expansiva y el ritmo libre reflejan la influencia de Walt Whitman^26, adaptada al contexto limeño, donde cada gesto, cada reflejo y cada aroma se convierten en microcosmos de la ciudad y del diálogo entre poetas^27,28.

El poema abre con la referencia directa al encuentro y a la ciudad:

“Because we met at dusk
Under the shadow of the railroad station…”^29

Más allá de la reconstrucción sensorial, la correspondencia epistolar y los diarios de Ginsberg (como South American Journals, January–July 1960) muestran cómo vivió su viaje como experiencia totalizante, en la que cada paisaje, aroma, gesto o visión alimentaba su imaginación poética^30. Las cartas y diarios permiten situar el encuentro con Adán no como un episodio aislado, sino como parte de una trama profunda de sensibilidad, percepción y escritura, donde la experiencia urbana, la fragilidad humana y la memoria se transforman en poema^31.

Los tres poemas dedicados a Adán en Reality Sandwiches constituyen una meditación sobre vejez, fragilidad, memoria y creación, donde la experiencia concreta se transforma en símbolo universal^32. La documentación indica que Ginsberg se reunió con Adán varias veces en el Cordano, acompañado por jóvenes intelectuales que facilitaron la conversación y la recepción de su voz en Lima^33.

Finalmente, este encuentro, breve pero intenso, representa un acto fundacional: un cruce de voces, luces, sombras y destellos que permitió la emergencia de una obra en la que ciudad, fragilidad y memoria se amalgaman en lenguaje poético universal. La araña B permanece como símbolo silencioso de fragilidad, azar y transitoriedad de la experiencia humana y literaria, capturada de manera definitiva en To an Old Poet in Peru^34,35.


Referencias (APA)

  1. El País. (2021, 25 febrero). La Lima de Allen Ginsberg. https://elpais.com/elviajero/2021/02/25/actualidad/1614272531_853305.html
  2. Bloom, H. (1973). The Anxiety of Influence. New York: Oxford University Press.
  3. Sáenz, R. (1978). El café y la memoria urbana. Lima: Fondo Editorial.
  4. Ginsberg, A. (1963). Reality Sandwiches. San Francisco: City Lights Publishers.
  5. Capriata, J. (1960). Testimonio reproducido en Casa de la Literatura Peruana.
  6. Eco, U. (1979). A Theory of Semiotics. Bloomington: Indiana University Press.
  7. Radiodelmar.cl. (2018). Allen Ginsberg: A un viejo poeta del Perú.
  8. El País. (2021). Viaje de Ginsberg por Sudamérica.
  9. Casa de la Literatura Peruana. Reconstrucciones críticas del encuentro.
  10. Reality Sandwiches, pp. 25-27.
  11. Capriata, J. (1960). Observación directa de la llegada y primer contacto.
  12. El País. (2021). Incidente de la araña B.
  13. Jung, C. G. (1964). Man and His Symbols. New York: Doubleday.
  14. Radiodelmar.cl. (2018). Reconstrucción sensorial del poema.
  15. Sáenz, R. (1978). Sobre la densidad sensorial de la ciudad.
  16. Casa de la Literatura Peruana. Observaciones de interacción poética.
  17. Eco, U. (1979). Notación semiótica y percepción.
  18. Bloom, H. (1973). Observaciones sobre ironía y crítica.
  19. La-Fortaleza-de-la-soledad.blogspot.com. Comentario sobre la crítica de Adán.
  20. Perú21. (2020, 29 diciembre). Crónica de la visita de Ginsberg a Lima.
  21. Reality Sandwiches, p. 25.
  22. El Comercio Perú. Documentación de espacio y arquitectura.
  23. Radiodelmar.cl. (2018). Influencia del espacio en percepción poética.
  24. Burroughs, W. S., & Ginsberg, A. (1963). Las cartas de la ayahuasca.
  25. Ginsberg, A. (1960, 10 de junio). Carta desde Pucallpa, Perú, a William S. Burroughs. Kenneth Spencer Research Library, University of Kansas.
  26. Bloom, H. (1973); Eco, U. (1979). Influencia de Whitman.
  27. Reality Sandwiches. Tres partes del poema dedicadas a Adán.
  28. Casa de la Literatura Peruana. Observaciones sobre microcosmos poético.
  29. Ginsberg, A. (1963). Reality Sandwiches, p. 25.
  30. Ginsberg, A. (2019). South American Journals, January–July 1960. University of Minnesota Press.
  31. Eco, U. (1979); Bloom, H. (1973). Transformación de experiencia en lenguaje poético.
  32. Reality Sandwiches, p. 26-28.
  33. El Comercio Perú. Varias reuniones en el Cordano.
  34. Radiodelmar.cl. (2018). Símbolos de fragilidad y transitoriedad.
  35. Ginsberg, A. (1963). Consolidación de la araña B como símbolo poético.

 

 


A un viejo poeta en Perú

Porque nos conocimos al anochecer
Bajo la sombra del reloj de la estación de trenes
Mientras mi sombra estaba visitando Lima
Y tu fantasma estaba muriendo en Lima
     un viejo rostro necesitando una afeitada
Y mi joven barba brotando
     magnífica como pelo muerto
          en las arenas de Chancay
Porque erróneamente pensé que melancólico
Saludabas tus pies de 60 años
     que huelen a muerte
          de arañas en el pavimento
Y saludaste mis ojos
          con tu anisada voz
Pensando erróneamente que yo era genial
          para ser tan joven
(mi rock and roll es el movimiento del
          vuelo de un ángel en una ciudad moderna)
(la manera en que arrastras tus pies es el movimiento
     de un serafín que ha perdido
          sus alas)
Beso en tu mejilla gorda (otra vez mañana
Bajo el estupendo reloj de Desamparados)
Antes de ir a la muerte en un accidente aéreo
          en América del Norte (hace mucho)
Y tú a un ataque al corazón en una indiferente
          calle de América del Sur
(Ambos rodeados de comunistas
     gritando con flores
          en el culo)
–tú mucho antes que yo–
     o una larga noche solo en un cuarto
     del viejo hotel del mundo
          mirando una negra puerta
          ... rodeado de restos de papel.


 

Publicado en Amaru n.º 7 (julio‑septiembre de 1968) se publicó “A un viejo poeta en el Perú” —el poema de Allen Ginsberg traducido al español por Antonio Cisnerosen Reality Sandwiches (1953-60), 1963

 

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