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martes, 30 de diciembre de 2025

PRIMICIA: SÍNDROME DE NAGER Y OTROS POEMAS. INÉDITOS DE RODRIGO FLORES SÁNCHEZ

 





christopher anderson



Síndrome de Nager

 

 

Para Ángela Leyva


 

Reporte médico. 18 de abril

Es alto

Es violento

Nociva

Es su conducta

Su hermano

Es parecido

Forzoso

Es dividirlos

El diagnóstico

No es óptimo

Perentorio

Es corregir

Al paciente

De trece años

Enmendarlo

Hundir su rostro

Desfigurarlo

En el abismo

De la congénita

Impostura

Se necesita

Una goma

Un bisturí

Una guillotina

Un trapo

Un maquillaje

Un taladro

Un salón de belleza

Un quirófano

Un aplastacabezas

Una crema facial

Un lanzallamas

Para develar

Su nuevo semblante

Indefinido

Irresoluto

El fin es obtener

Borraduras supresiones

Se requiere

Destruir

Su apariencia

Revertir

La geometría

De sus proporciones

Quebrantar

El frágil equilibrio

Érase una nariz

Sayón y escriba

Se dispone

De verduras

Y tubérculos

Para preparar

Su catadura

Se sustituirá

Su boca

Con tomates

Sus pómulos

Por papas

Donde era

Cabellera

Se colocará

Un frutero

Se triturarán

Sus facciones

Entre reflejos

Invertidos

Se conseguirá

Hipoplasia malar

Malformaciones

Del oído externo

Es necesario

Urdir

En su cara

Un rompecabezas

Disostosis mandibulofacial

Con anomalías

En extremidades preaxiales

Coloboma del párpado inferior

Antes de proceder

La bioética es de auxilio

Para garantizar

El procedimiento

Se coteja con el vademécum

-Abren zanjas oscuras
En el rostro más fiero

-En el nítido rostro sin facciones

El agua, poseída, siente

Cuajar la máscara de espejos

-Grandes espacios

Ciernen finas nieblas
Entre tu rostro

Y los que aquí te borran

Pero no es suficiente

Se precisa

Una pizca de dolor

Para lograr

Un resultado favorable

El análisis exige

Una cirugía clamorosa

Que devuelva

Lo turbio

A los espejos

Una santidad

Una morbidez

Una gesticulación

Que rompa

De cuajo

Su fisonomía

Que dinamite

La plenitud armónica

Del óvalo

Se acude

A María Falconetti

Su Juana de Arco

Rebana al que la mira

Frente al gesto

Despiadado

De sus jueces

Los ojos entornados

De zozobra

Como nidos

De zanates

Pero aún faltan

Las estrías los surcos las verrugas

Descubrir

Su carnalidad

Y escurrirla

Desenrollar su epidermis

Y volverla

Alfombra cutánea

Fortuita y siniestra

Se proveerá

A su aspecto

De fisuras palpebrales

Con inclinación descendente

De paladar hendido

 

Conclusión. 19 de abril

Desafortunadamente para la ciencia médica y para el paciente, la familia no quiso seguir realizando los estudios sistemáticos.

 

 

 

Un regalo musical

 

y por Dios, olvídame después.

Álvaro Carrillo

primero

un sujeto

se autodefine

pájaro migratorio

lepidóptero multicromático

 

a continuación

la melancolía

convención bolerística

el sujeto se siente

melancólico

 

¿por qué dice

que argollas que llanto

no le impiden

actuar

aunque de hecho le estorben?

 

dice que no

pero posiblemente sí

qué curioso

qué curioso es el amor

de los boleros y las novelas y los poemas

 

y

entonces

el sujeto el poeta el alma prisionera

pide disculpas

a

 

¿su amante?

¿su querida?

¿su novia?

¿su nalguita?

¿su detalle?

 

el apasionado

quiere serenarse

y ofrece

a la destinataria

su miocardio

 

cantan chabela

vargas víctor

iturbe el pirulí

pepe jara

y lila downs

 

la interpretan

voz en

punto los panchos

los tres

ases y los santos

 

pero a mí me gusta

la versión de su autor

su rústico falsete en

hay ausencias que triunfan

y la nuestra triunfó

 

para denis de rougemont

sin adúlteros no hay literatura

agregaría

tampoco escucharíamos tangos trova rancheras

y boleros

 

en los poemas y las novelas y los boleros

la distancia

y la derrota

mutan

en laureles

 

distancia y negación se muerden la cola

la ausencia vence y bolero

la victoria del luego y álvaro carrillo

y no y nínive y lechos de ceniza

y elena garro y octavio paz

 

me gustan los boleros románticos

boleros que necesitan

del adulterio que necesita

de la distancia que busca

lugares comunes

 

sobre este lugar común

añade denis de rougemont

la mitad de las desgracias

se resumen en una palabra

adulterio

 

el adulterio

es hijo

de la mentira

pero esa es otra

canción

 



christopher anderson


Fuga

aún recuerdo aquella ocasión tan especial, un pensamiento me roe, me prometo a mí mismo trabajar el tema con mayor detalle, la idea que me angustia desaparece bajo otros ojos, escucho el regalo musical para olvidar lo que veo, sólo consigo inquirir en el pánico, bach utiliza el tema de un monarca, yo empleo la imagen de una alberca, su majestad me pide tocar una fuga, pero carezco de la preparación necesaria, el tema original se extravía en los canales, un molino gira en mis pupilas, en mi cabeza remo para olvidar, me digo que deseo no ver, para no hacerlo repito, un dos tres calabaza, quería que mi hija viera los toboganes, un instante después, su cuerpo se hunde en progresiones armónicas, remo a contracorriente, una melodía surge de las aguas, el tiempo deforma la geometría hidráulica, la imagen titila, se hunde en mis ojos, el molino en cuyas aspas patalea y lucha lucía para salir de la música, la recojo, la cargo, tose, despierta, llora, un pensamiento me roe, federico de prusia le ordena improvisar una fuga a seis voces, los papás de los niños me ven con reproche, un dos tres calabaza para salir de la imagen, labro los detalles para emerger de las aguas, resbalan por toboganes, recreo la escena para así conjurarla, nos sentamos en la alberca, miro el tobogán, escuchamos el clavecín, un pensamiento me roe, observo su cuerpo sumergido en azules, la ejecución fue tan excelsa como el tan refinado tema requería, remo por los canales para salir de la música, recreo el tema del rey, la melodía original es inasible, pierdo el tiempo, resbala por mis ojos, un pensamiento me roe, un dos tres calabaza, no consigo olvidar, no domino la imagen, las voces reiteran el sol húmedo, en fuga, el efecto de la obra es de zozobra y melancolía.

 



Ansiedad after Los Panchos

Ansiedad por indolencia,

dolencia sin precisión.

 

Por el sistema nervioso

disemina mi aflicción.

 

Por un pensamiento fijo:

nudo de musitación.

 

Se activa ante la amenaza,

arde ante su exposición.

 

Riguroso desplazarse

en la ausencia de moción.

 

El organismo responde,

muta su composición.

 

Hay un rostro sin distancia

ni rastro de desazón.

 

Ante tantas dopaminas,

riesgo de intoxicación.

 

Hay una imagen de ausencia

cuando escucho esta canción.

 

Cuando siento sus encantos

en riesgosa situación.

 

No llora mi pensamiento

y no goza mi razón.

 

Órbita de desconcierto,

indícame una reacción.

 

Ya no hay eco que recuerde

de mi propia dimensión.

 

Un lamento hace presente

la difusa sensación

 

de ansiedad por otro sitio,

¿otro ambiguo corazón?




christopher anderson




Lo desvencijado

 

Para Emilio Hinojosa

Te comiste los astros. La voluntad de ser diletante. Comenzar siempre. Ir a tientas. Era de noche. Vestías de cascabeles. Tropezaste con uno de ellos. Arcadas. Te rascaste la nariz antes de vomitar. Expulsaste miel y galaxias. 

 

Agruras. Todos hemos escuchado nuestros propios retortijones. A la mañana siguiente, te apareció una hendidura bajo los labios. Te quemaba. Tenías tentación de tocarte. La herida se ensanchó poco a poco. Te ibas a rascar, pero te amarraste las manos. Luego de unas horas, la abertura había crecido. Iba de tu boca hasta el ombligo. Te provocaba comezón. Tu garganta estaba ya rasgada. Ahí alcanzaste a palpar las bellas melodías que había bajo el cuello. Te amarraste unos cordones para que no se volcara lo acústico. Pero no funcionó. Ataste lo que quedaba de tu pecho con un mecate. Tu intención era conservar los sonidos. Pero se deshizo el nudo y un hacha cayó sobre tu cabeza.

 

Te derramaste. Galería de muñones. Cuerpo desvencijado. Coyolxauhqui instantánea.

 

Un río áspero fue lo que se escuchó al desmembrarse tu cuerpo. Los resoplidos raspaban. Fluir de alarmas. Algo a punto de acontecer. Azares y turbaciones. Algo que no acontece porque es vislumbre. Chillaba algo. Dolía. Cuando se produjo el accidente continuaron surgiendo ruidos. ¿Cómo se practican las perplejidades? Repites tu resquebrajamiento, pero siempre hay variaciones.

 

Si te dijera que tu nombre es nudo gordiano cómo te sujetarías de nuevo. Lo intentas. Tu barriga está destruida. Tu cuerpo es un globo desinflado. Componer el rompecabezas. Tú eres tu propio intérprete. Yerras. Haces lo que puedes con lo agudo, con tus pellejos, con tu estructura ósea. Te revives a fuerza de traquetearte. Encuentras tu cabeza en una de las esquinas del cielo. Haces que la boca silbe. Colocas los labios en un pedazo de carne tiesa para que soplen. Es la vejiga. Haces sonar tus órganos rotos. Sonará siempre la luna. Eres Huitzilopochtli y Coyolxauhqui. El señor de la sombra pita con muchas ganas. Así suena tu decapitación. Para siempre. Te cortarás la cabeza para siempre. Te desbaratarás para siempre. Las combinaciones son infinitas. Catálogo de cosas rotas. No hay violencia.