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domingo, 7 de diciembre de 2025

DE LO QUE ES LA MELANCOLÍA (Palabras de Gabriel Viñals en la presentación de Coartada para Dios, de José Viñals)

 




gabriel viñals


Coartada para Dios es seguramente el libro más canalla, más desprejuiciado y libre en la vasta obra de mi padre, pero si no fuera así lo es para mí y creo poder justificar esta opinión. Lo intento, aunque antes es menester hacer una señalización algo extensa: preceden a Coartada... un poemario fundamental no solo en la obra de José Viñals sino para la poesía argentina y el surrealismo sudamericano: Entrevista con el pájaro, y en otro registro la novela, que es un ensueño de desparpajo, Nicolasa verde o nada.


Entrevista con el pájaro
fue su primer libro, editado nada menos que por Editorial Losada en la colección Prisma de poesía contemporánea. Un libro que fue distribuido simultáneamente en Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, México y España, que recibió numerosas críticas estupendas y vendió varios miles de ejemplares llegando a posicionarse en las listas de los más vendidos en varios países del mundo. Ese libro fue escrito a lo largo de muchos años en la década de los 50 y 60 casi todo él en nuestra provincia —Córdoba, Argentina—. No es un dato menor: Entrevista con el pájaro fue un libro escrito entre sus 25 y 32 años de vida en el ambiente provinciano y clericalmente opresivo de una sociedad conservadora, orgullosa de su histórica condición, en un país que llevaba entonces casi treinta años de dictaduras y fraudes electorales.


Tened en cuenta, además, que José Viñals quedó huérfano de padre a la edad de tres años siendo el mayor de dos hermanos hijos de emigrantes españoles, campesinos y analfabetos. Se crio en el campo en un caserón de adobe sin luz ni agua corriente, junto a primos, tíos, abuelos, aperos y caballos. Afortunadamente esos emigrantes solo tenían dos credos: la bondad y el trabajo. Ni dios ni amo. Anarquistas unos, ácratas todos. Antes de morir, mi abuelo Viñals junto a dos o tres colonos consiguieron traer al campo a un maestro y fundar la primera escuelita rural de la zona. Mi padre asistió a ella. Iba a caballo. Su abuelo materno le regaló un caballito criollo, de pelaje lobuno. El lobuno fue el gran compañero de mi padre. Potro y maestro fueron los personajes más importantes de toda su infancia. El uno le enseño a leer, y a lomos del lobuno, un día de tormenta solos en medio de la pampa seca y amarilla, el huérfano supo y decidió que sería poeta. Me lo contó José Viñals, mi papá. También me contó que aquél día hacía frío, que el cielo estaba revuelto y muy oscuro, que el caballo galopaba inquieto en un potrero de alfalfa.


Si nadie entre los presentes ha conocido un momento así, no tiene idea alguna de lo que es la melancolía.


Para que mi padre y su hermano pudieran seguir estudiando, mi abuela viuda se trasladó con ellos a Córdoba capital, y mi padre —trabajando durante el día y asistiendo a un instituto nocturno en esa ciudad de provincia, pacata y ñoña— fue construyéndose en el fuerte intelectual autodidacta, el poeta rebelde alejado de canon, el artista rabiosamente moderno que fue José Viñals el resto de su vida, y esto, para bien o para mal, es Entrevista con el pájaro, su primera obra. Un libro sorprendente pero también escrito con juvenil voluntad de sorprender.


En gran medida algo similar ocurre con su novela Nicolasa verde o nada: está construida en un tono inexistente. Es pura novedad narrativa. O sea: sorprendente.


En 1963 nos mudamos a Buenos Aires, así que el suceso de Coartada para Dios encontró a un ignoto poeta de provincias, tradicionalmente excluido —como todos los provincianos— del ámbito cultural de referencia en Argentina y a poco de haber llegado asombrando al cerrado círculo de las letras porteñas. Entonces mi padre se cree compelido a demostrar que otro registro, el de la novela, no le es ajeno y publica Nicolasa verde o nada. Otro suceso editorial, y ya son dos.


Y aquí, entiéndaseme bien, se calmó la fiebre.


Entonces, cuando llegó el turno de Coartada para Dios, que fue escrito íntegramente en Buenos Aires con contrato de edición a futuro por Losada, ese autor de 38 años se disciplinó, escribía día a día en su estudio junto a su inmensa biblioteca, con constancia y rigor, con conocimiento y madurez, sin necesidad alguna de sorprender a nadie entre otras razones porque era un autor reconocido, un artista asombroso, un artesano de la disciplina en la palabra. Lo escribió bajo un constante estado de precariedad económica asumiendo que su vida sería siempre así, que sus prioridades vitales no iban a ser jamás las de un hombre corriente sino las de un artista singular, y me dedicó ese libro a mí, un jovencito pintor que ya sabía que sería pintor. Me pasó así un trozo de su legado. Yo acaté. Yo acato.


Días antes de la aparición de Coartada para Dios, curiosamente el mismo día que emprendíamos vuelo hacia Bogotá, Colombia, donde vivimos unos años, fui a comprar el periódico en el aeropuerto para encontrarnos la sorpresa de que el suplemento literario del periódico de mayor tirada en Argentina despedía a José Viñals dedicándole la portada a Nicolasa verde o nada. Pero ya no importaba, fue una alegría, claro, pero no una reivindicación. Recuerdo que en lugar de hablar de eso mientras esperábamos para embarcar nos dedicamos emocionadamente a comentar que el día anterior —lo decía el periódico— en el zoológico había nacido por primera vez en cautiverio una jirafita.


Siempre, toda la vida, mi padre y yo tuvimos infinito amor el uno por el otro e infinita complicidad entre artistas. Lo dicho: él mi papá, yo su hijo, el Jornalero, como le gustaba llamarme. En las tintas que acompañan esta edición de la Cartonera del escorpión azul no he sabido dialogar con Coartada para Dios sino con mi padre. Y lo extrañé.


Gracias por vuestra paciencia y atención.


Os robo un minuto más de vuestro tiempo: la presencia esta tarde-noche de muchos de vosotros que vais a leer poemas de Coartada... me resulta absolutamente entrañable, me emociona hasta lo más hondo del alma. No tengo palabras. Gracias, gracias.

 

[Palabras de Gabriel Viñals en la presentación de Coartada para Dios el día 25 de octubre de 2025 en el espacio Selecta de Escritura en Valencia]


josé viñals







COARTADAS

 

            Permítame probarles que usted no existe, que es usted la coartada de los verdaderos culpables.

 

            Entonces permítame probar que las víctimas son las verdaderas autoras del propio daño, en uso de su libre albedrío.

 

            Pero entonces permítame probarles que los victimarios actuaron por desobediencia y que usted no pudo impedir el genocidio.

 

            Pero entonces déjeme que les pruebe que el exterminio de una mitad era necesario para impedir el exterminio de la mitad mejor.

 

            Sí, pero al menos deje que les pruebe que el sacrificio de las víctimas era necesario porque ellas taponaban el nacimiento del hombre nuevo.

 

            Entonces autoríceme a presentar las pruebas de que ellas disfrutan ahora de una situación superior e infinitamente más justa y dichosa.

 

            Bien, entonces permítame decirles que ésta es sólo la primera escena de su ira sin límites y sin sosiego.

 

            Entonces permítame probarles que usted ha perdido el sentido.

 

            Entonces permítame recusar el tribunal y persuadirles de que lo ideal no se prueba por lo real.

 

            Entonces permítame reemplazarle por otro reo.

 

            Entonces déjeme preparar minuciosamente su huida.

 

            Entonces permítame rezar.

 

            Entonces permítame dormir.

 

            Entonces, mierda.






gabriel viñals



 

 

ENCUENTRO FORTUITO EN UNA MESA DE OPERACIONES

 

            He asistido a mi autopsia. Ni el cloroformo ni la muerte habían interesado, como se dice, las partes vitales.

 

            Yo miraba todo el quehacer de los médicos con una lejana sonrisa que se enfriaba en las hojas de los bisturíes.

 

            Solamente una vez cerré los ojos y fue cuando se pusieron a examinar mis intestinos.

 

            Primero me practicaron un corte longitudinal, abriéndome en dos mitades, como a una res, pero como si destaparan una caja.

 

            Cuando me cortaron el tallo oriné tenuemente. Y el corazón no dio el menor trabajo.

 

            Poco a poco me desinteresé de las operaciones, del ruido de los serruchos eléctricos que mordisqueaban los huesos y comencé a mirar los rostros, preocupados y profundos, tras las barandas del anfiteatro.

 

            Había uno especialmente hondo que me observaba con una infinita tristeza. Le dirigí una mueca divertida. Para sus ojos inteligentes, ya no que no para sus oídos, musité una cita: -Dios mío, por qué me has desamparado. Cobardemente encendió un cigarrillo y yo perdí toda curiosidad por su persona.

 

            Cuando arrancaron la hoja del cuchillo estalló el chisporroteo de los electrónicos y una música forense, especialmente benigna, renovó el aire viciado. Alivio; la tensión comprimida dejó escapar algunas tosecitas.

 

            Me levanté, me puse mi traje. Ahora estoy perfectamente. Pero debo cuidarme y no realizar grandes esfuerzos. Sobre todo no me está permitido emocionarme. Tal vez alguno me encuentre todavía un poco frío.

 

 

ASEGÚRESE CONTRA LA ETERNIDAD

 

            La facultad de reír no abolirá por completo la facultad de rezar.

 

            De todas maneras, así como el disfrute de una excelente salud y de una juventud a toda prueba, no deja grietas para el acceso del agente de seguros, la risa proyecta hacia otro planeta el aire necrológico de las religiones.

 

            La risa, la poca risa; pero no la mucha risa, la risa del buzo en las profundidades, ésa no. Este es un completo misterio, un jeroglífico.

 

            Así como una excelente juventud y una salud inquebrantable abren resquicios para que argumenten los agentes de la eternidad.

 

 

TONEL DE ROBLE DE LAS METÁFORAS

 

            Estoy sentencioso; envejezco. Antiguamente llamaba al verano caravana de bueyes, vidrio.

 

            Antiguamente decía fragancia por olor, luna de los cacharros al agua de lluvia.

 

            Antes llamaba al viento el gran destructor o el Gran Destructor de los pájaros disecados, padre de los detritos y al amor el Elefante de la boca; a la muerte lagar, tonel de roble.

 

            Y a Dios le llamaba vendimiador. A ella, asesina, hermana.

 

            Las dos últimas son las únicas metáforas en las que creo, todavía.

 

 


gabriel viñals





POEMA DEL RELOJ INOCENTE

 

            Yo sé que el hombre necesita algo que le conduzca suavemente al sueño; algo apacible, sin sobresaltos.

 

            Pero yo sé que el hombre necesita algo que le conduzca suavemente a la muerte; algo tranquilizante, una certeza, una idea majestuosa y profunda.

 

            Pero yo sé que el hombre necesita un objetivo para su baldía ferocidad. Y una causa para su heroísmo sin ocupación. Y una verdad para su mentira. Y una admiración para su piedad y para su abnegación y para su locura.

 

            El hombre corre con una alegría relampagueante que va de ojo a ojo como una culebrilla, y de pronto siente miedo ante el ridículo y se tambalea con una risa ostensible y despavorida.

 

            Pero yo sé que el hombre es pequeño cuando teme que le encuentren pequeño.

 

            Pero yo sé que el hombre teme que descubran que es demasiado simple su mecanismo, demasiado inocente su relojería.

 

            Pero yo sé que el hombre es una gota de agua.

 

            Pero yo no sé qué es una gota de agua. Y mucho menos la lluvia. Y mucho menos el mar.

 

            Pero yo sé que hombre necesita algo suave, algo sereno, algo muy sólido y estable que le conduzca lentamente al naufragio, consubstanciado con la impávida boca del océano, con el horror, con la dulzura, con su impreciso porvenir de isla flotante y desasida de los oscuros archipiélagos.

 

            Pero yo sé que el hombre no lo sabe y por eso pregunto y a quién pregunto porque nadie y ninguna respuesta ni nada nada ni el amor que va a encontrar cercano ya y se hunde, rostro que entra a mi vida para siempre y antes cierra los ojos.

 

 

De Coartada para Dios (Cartonera del escorpión, Madrid, 2024)



 

gabriel viñals









jueves, 9 de octubre de 2025

EMOTIONAL RESCUE: RUTH LLANA. EL PASADO SE PERFUMA DE ROSAS TENUES

 


Uno de los regalos que me llevé luego de (casi) diez años de lectura dedicados a ciertas escrituras españolas fue conocer —a través del pulso de su letra — a Ruth Llana, Ruth es una escritora asturiana, quien ha publicado tiembla (Premio “Federico García Lorca” de la Universidad de Granada 2013; Point de Lunettes, 2014), estructuras (Ejemplar Único, 2015), cuaderno pictórico realizado en colaboración con el artista plástico Gabriel Viñals, y umbral (Malasangre, 2017) y La primavera del saguaro (2021) También fue traductora  al castellano de Me encantan los artistas/I Love Artists (2019) de la poeta chino estadounidense Mei-mei Berssenbrugge, al inglés junto a Jesse Lee Kercheval For the Seals/Para las focas (2019) de Juan Manuel Sánchez. Actualmente, por lo que sé, Ruth, quien se desempeña como columnista en el suplemento de La Nueva España, de no haberlo hecho ya, finaliza sus estudios de doctorado en Estados Unidos. Pero eso no me interesa, me importan más la atmósferas que Ruth fue capaz de dejar en mí. Sería muy mezquino no compartirlas.

MM



Deseo de ser arquero

Nace para ser caballo ilota y relámpago y cartón y olor y tiembla tierra tiembla. Nacer para ser soplo de vida aliento, crin al galope vienen los cerros hacia mí - hacia ellos nos desplazamos nosotros, violentamente luces, esclavos. Golpe percutido (de los ojos negros sin sombra).

Respira la pausa por todo destino lo que se va, consuelo buscado en los golpes de las pezuñas contra el polvo, mantiene su memoria en las rodillas de los elefantes.

Río que trascurre, la mano del oso descubre en el interior del agua (reflejo en los ojos negros del deseo de ser crin y galope, espíritu, garra, nutria)

Golpe del suelo en los cascotes, golpe del suelo en los pies alargados hacia las estrellas (hacia los muertos).

 

Voy hacia los muertos, hacia los grandes cañones del desierto. Las plantas señalan el hogar del nacimiento. Para ser, momento antes, miedo hormigón tiembla.

 

Deseo, dirección, deseo; hacia donde voy los muertos como nutrias disparan sus arcos, y tiembla como retrocedo, voy con los muertos con la piel misma de los pies quemada, una superficie tras otra, tras otra la misma, el mismo miedo, peso que  se pronuncia de correr descalzo hacia mí corren los lugares descalzos, hacia mí los muertos descalzos  yo hacia los muertos  descalzo.

 

De Tiembla, 2014








Historia del sueño: Clara, el huevo y la gallina


Hubo un lugar para que Clara viera a la gallina y se detuviera como el rastro del sueño, y mirara el alimento a partir de un huevo narrada la historia y la semilla perdurada donde estuvo, “quien lo recoja sea su alimento”, pero dentro aún de la gallina nadie podrá tomarlo y entonces elegida será para ser, sueño en el vientre de Clara, clara para la gallina que mirará donde se detuvo, dentro del sueño, clara que devora el huevo, pelícano que devora a clara, en el huevo la gallina su estómago, mira antes del pollo, clara, en la tierra, su deseo, primordiales los restos tocarán la cara de clara, se asegurarán de la necesidad de su suerte, y será la yema deshecha en sus sueños lo que se lleven; y venga la gallina a picotear los hijos de clara, en el campo deshecho sueñe yerma y amarilla se deshace color, clara que se deshace, tiembla la cáscara, mire la gallina donde se detenga, el pelícano sus plumas su alimento, digan la gallina en el campo deshecho, abran las bocas sobre su cara, traguen el huevo, traguen a clara, su camino de huellas inventado por los hijos y en su vientre la suerte y la marca la voluntad de la patria, casa y herrumbre demolidas en sus cimientos, quemadas en sus paredes, el campo destruido y la gallina que se alimenta, los ojos de la gallina que quieta, miran a clara, clara que niña aprieta al pollo contra su pecho y lo asfixia en la legión extranjera de su seno; alimentará las ruinas con sus piernas quemadas a los hijos con sus ojos ciegos y el resto de su carne, finja las tierras que no pudo darse en el sueño y la demolición paulatina de su deseo quede encubierta bajo el mismo pecho que escondió la muerte a los niños; mire clara a la gallina su mirada puesta en el fruto de su vientre, la cáscara que todos esconden, sabrá ver la forma en las ruinas para cuando el sueño se acabe, y al despertar la yema en los dedos, mentirá también ante ellos la gallina por no saber hacerla.

De Tiembla, 2014

 

 


Y la que desprendida si te vio/nacer/para quién/sino cómo tocarte y hacerte preguntas, sino cómo acercarte si no puedo/me/acercar/por el corte abrupto de la/disolución/vieron sus huellas y les dieron caza/los conejos como un tambor sirvieron/al busto subir/la ladera trepar/célula de luz en el resquicio/un ojo lentamente/“Acércate aquí, no tengas miedo”/primera célula, hermana/hermanito de mí/en un momento descriptivo sorprendes las manos sobre el pelaje/pero el animal había disminuido su tamaño dos centímetros/“para ti”/ y las cabezas reposaban quietas sobre la pared/como la culpa te sobrevino el movimiento/me alejé/como una ladera me sobrevino la luz/y con ella la oscuridad/tiemblo de miedo/temo no/mis manos sean la oscuridad/la penumbra/ciega/dibujan a lázaro pero su sepulcro perforado, la tierra rojiza que imagino/jerusalem/con las manos en la niebla tanteo/tu rostro/y los cien rostros de dios/con mis manos hagan la oscuridad/acometer/con la memoria en las manos/retorcer/esto oponer/tiembla mudar/frente/volumen del rostro, nariz cuello ojos, párpados de dios, manos de dios/lo que no fue tocado no será manchado/lo que mis manos no tantearon/lo que a dios no fue dado/el rostro del hermano será/para mí/sepulcro y lázaro/“camina”/ven hacia mí/hijo, no tengas/sea así en la oscuridad.

 

De Umbral, 2017

 

 


delicado animal sueñas tu muerte tus patas tu desaparición tu olor sueñas

que tiembla que se abre la tierra / muy dentro de ti

que aún tiernas ella pisa las flores con la sensación de no perder absolutamente nada

que aquello va a ser eterno “piensa” pero yo me río desde aquí porque sé cuánto fue el peso

y que ahora ella tiene que cargar con ello, y lo sé porque lo veo aquí, / muy dentro de mí

 

aún cabes agazapado animalito “pienso”

pero animalito no piensa y en el salto desaparece

en su indolencia yo conseguí conmoverme porque a mi edad no solo conseguí restarme el nombre, sino también todo lo demás y lo que nunca había escrito para nadie

así el animalito no demostró su paciencia en esperarla cuando ella todavía se sentía tranquila “me esperará” se decía, pero aquello era otra cosa “pienso”

ahora cuando nada es reparable cuando el cuerpo del animalito es por fin nada, una nada obtusa en mi mente que no consigue fino hilo de nada, tampoco, nada

Suena como un eco, “no lo oigo” “¿no lo oyes?” me digo, pero qué buena niña estoy hecha, apenas obedezco mis propias leyes. No amaré. Estuvo todo escrito y no supe leerlo.

“ella morirá” “tú también morirás” fui tan consciente que se me cayó la loza al suelo y fue mi mirada de terror en el espejo estratégicamente colocado lo que, sin esperarlo, me devolvió a la cerámica rota, a la postura del cuerpo erguida pero retorcida en una miseria, porque descalza yo recogía aquellos pedazos que parecían “me reflejaba, te lo juro mamá, me reflejaban” aunque la cerámica opaca quizás esa retina, no lo sé. Así mi cuerpo doblegado al silencio de la ruptura, de soltar la pertenencia entre las manos, fue todo aquello el momento en el que no pude sino hacer otra cosa diferente que darme cuenta y dejarlo caer también en silencio, resbalar como resbalaría yo entre mis propias manos, o el animalito ardiendo a mil kilómetros de mí, que fue quien vino a visitarme, se reflejó en mi cara, me dijo:


De Umbral, 2017

 

 











You don’t have to consume the space to exist, distance, point-to-point, in which a beloved ruin is middle ground, for example.

«Permanent Home», Mei-mei Berssenbrugge

 

Perder una casa no por cataclismo o inundación, sino por enajenación de los materiales, por distancia entre las paredes, mal calculada, como posición entre el dedo y el rostro, como columna que sostiene la estructura.

Perder una casa por inanición, por plaga, polilla en las vigas. Perder una casa por ojos, por constancia. Perder una casa por ti, por ruptura, por balance.

Como fisura como arriendo como perdura

Perder una casa por temblor de tierra, por alejamiento entre las vigas, por falta de luz, por ceguera. Perder una casa por depravación y enfermedad, por soledad, por atmósfera, por humedad en las esquinas superiores de la sala; perder por vértigo, por maltrato, por abandono, por ocultación; perder por caída en el asfalto, por accidente, por lluvia continuada sobre las tejas, por ladrido de perro, por dejadez.

Una casa por necesidad, por pared contra pared, por ventana de aislamiento, por muebles de madera noble, por decoración y lujo. Una

Una casa por demolición y herencia, por robo. Una casa por un plato de lentejas. Una casa por golpe de quijada de asno.

Perder una ruina por una ruina. Por el canto de una moneda. Por el filo de un diente perder

por consunción   una casa   un  pedazo  de  tierra


De estructuras, 2015

 

Cantos

 

lima el neandertal estalactita    el pasado se perfuma de rosas tenues    un animal otro animal parecen pasar    el olor de la tierra se desdibuja en el color de las praderas verdes    en la piedra algún animal algún rostro alguna repetición

el neandertal lima con fuerza la pared y la roca fresca    el neandertal mira al final de la cueva    altramuz    que se lleva a la boca

se oyen golpear    redondearse las formas de los cuerpos sobre la sabana su estepa su pangea de un futuro estrecho y la arena se levanta y brillan sus pezuñas y    frutos en verano caen del árbol    y todo es    golpe cincel contra la roca golpe y animal que trota golpe y animal cambia su rostro por otro más viejo   por otro más nuevo    primer arma estrecha su mano contra la piedra    el neandertal lima la sonrisa enemiga con el olor de la hierba tenue    las estelas se desdibujan    sólo los animales    quedan    y boca arriba suspiran y boca arriba quedan y van quedando en continuidades    cantos que se golpean

 

De estructuras, 2015


 

Creencia

 

no anida sino que  desmembra. Quien todo lo sabe se acerca, interrumpe, toma asiento. El modo en que entra en la sala es un reflejo de un muestrario más grande más obtuso que de costumbre. Hubo aprendido la raíz antes del brote, por ello no era más que esa presencia que se queda quieta si no respondes. Aprendimos a describir según qué alfabetos según qué oraciones pensando en retícula en armazón en la figura de una tortuga. Pensar que cortar animal iba a ser de algún modo viaje o distanciamiento o salmo. El animal no es el animal, no es el hombre el hombre. Si pienso demasiado las palabras no las digo, no me refiero a la primera persona del singular o del plural, no hay que pensar el lenguaje o el animal, hay categorías que no son a través de lo que son. No me atrevo a decir “tacto” porque le quito su propiedad su gesto. Lo que tiene para mí. No digo tacto.

 

Descripción

 

no anida no desfigura sino que desmembra. Aprender el modo de la urdimbre la elaboración de un telar humedece el hilo vibra como una corona   cabe dejar un espacio para respirar a la par que se intercala    no describo las manos porque describir es el simulacro de la posesión – el simulacro no es el simulacro   de decir ya no cuenta   no se refiere a la primera persona del plural se refiere a la escritura que se apropia como ajena como señal   lo que no es tuyo no se sucede no se continúa   como señal se aprende el hilar el modo su gesticulación   donde colocar las manos   se produce un sonido   el del cuerpo muerto   el de la comida pudriéndose   pero no quiero describirlo porque describir es anular su nombre

 

Nombra

 

lo que existe por contraposición a lo que se nombra a lo que se sabe si digo “me golpeaste” reproduzco la imagen y la negación de la imagen “no me golpeaste” pero también “quizás fui golpeada” o quizás “tú fuiste golpeado” es decir todas las personas que hablan y las que no hablan y las que hablan a medias están aquí reunidas para golpearte para producir a la manera repetida golpe golpe sobre ti desde su mínima hasta su máxima desde el fruto hasta la semilla que no es su reverso su antítesis su felicidad incluso porque a través de eso su y tu felicidad por golpearte o por no golpearte que eso sea: una caricia un arbusto desde el fruto a la semilla desde la apología del terror hasta el alarido que es en sí mismo por permitirse una atrocidad un elemento tan destructivo como el amor y su reverso su golpe su posesión su ceñido al cuello el olor de una alegría extrema hasta el punto de que eso se convierte también en un humedal que no cristaliza sino que empantana que te convierte en el demonio dentro de ti otra que escribe a través de una cursiva tus mismas letras porque no necesita ser la que se diferencia  tienes el demonio dentro de ti, dijo y construyó al demonio pero también al no demonio a su no habitación “te dejo una marca en la cara los cabellos de caín las ropas de caín” asume el peligro voraz pero también el no peligro con su no voracidad sin saber qué es lo que se nombra porque a través de eso aparece lo que miento lo que es escrito desde la negatividad del estómago no es estómago si es que puede desposeer y poseer a los pares a los que se multiplican a lo que no aparece ni está muerto ni es ceniza dentro de un animal (un pez) en un río que no es omisión es realización de un sueño y un deseo y una infinidad de cosas que, en la medida en que son, tampoco


(inéditos)

 

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No anida no desfigura no desmembra. Urde anida desfiguración explosión de estructuras. El amante que se parece que conserva el nombre de aquel en quien se refleja. Hereda nombre postura manera en que el sol tiñe su piel y no la tiñe.

Hacia ese altar se encaminan los pares y sus dobles   el hallazgo y el temor   la mano que se dirige hacia la piel tensa como un golpe en el tambor   continuando una estirpe a través del daño   su miedo convendrá al fruto su no fruto su no recogido pero henchido entre los labios   con radicalidad y su rotundidad   su dispersión su profundidad   el olor de la rosa sobre la cabeza se transforma en   una imagen hace mil grietas   todo lo que la llame se convertirá en espacio seguido de   

 

 

 

un temor su no rotundidad su no espacio su

 

 

Por caridad

“por caridad hay que destruir el lenguaje” porque el lenguaje no tiene forma, me dijiste, porque el amor no tiene forma; en su asimetría es completamente simétrico, me repetiste, subrayando la idea de lo absoluto en lo parcial, la idea de la caridad en lo deforme, como única solución a la ausencia de sintaxis.

Y así todo, tu discurso era abrumadoramente léxico, abrumadoramente tú o yo, primeras o segundas personas, orden y conflicto; y eso último era lo que a mí me interesaba. Pensaba en el orden de las letras para formar palabras, en el orden de los planetas para producir su ruido. Había también un orden de rostro, una gramaticalidad de los rasgos. Si hay orden todo puede ser aprendido a través de su lógica, me dije. Pero a mí me interesaba el conflicto. Y quise hacer de tu discurso algo conflictivo diciendo tú en vez de decir yo, remontándome a la posición de los planetas, a la medición de un tiempo, de un espacio, de un movimiento. Tenía que haber una manera de narrar la memoria sin registrarla, haciendo una red donde se quedasen los peces, observar el túmulo feroz, la forma de acumularse de las montañas, su corte cuando las cataratas caen y continuas, lo que va por debajo del agua, ahí hay gramaticalidad, pero yo, pero tú, inviertes en desorden.

Y todo esto lo hacíamos con caridad. Nosotras nos reunimos por caridad alrededor del lenguaje para hacerlo incomprensible para devolverlo a la tierra. El lenguaje era absoluto y animal, era por ello incompleto amor y deforme. Los rostros eran agramaticales y no capaces de resolverlos, como fórmulas matemáticas, los rasgos dan otro nombre. Y así, tú y yo nos reunimos por amor pero nos reunimos por su despojo. Y tomamos lo que podía tomarse, y lo reunimos en pequeñas piezas de cerámica, y todo tenía un sobrenombre, como “todo”, como “suma”, como “caridad”. Reconocimos una fuerza mayor que los empujaba a formarse, así como el agua dibujaba siempre las mismas ondas tras el lanzamiento de piedra.
“Por caridad me sentaba a tu lado, porque hoy reconocí que el amor era deforme y, aunque fue tarde, sigo sentada a tu lado porque existe ese orden lineal del tiempo”. Sigo sentada y te pongo música y conversamos y te explico el modo en que las cosas se ordenan y porqué yo sigo sentada aquí y porqué aquí es cualquier sitio pero a la vez un lugar concreto y porqué tú aquí y no afuera y porqué ese orden. Pero no sé explicarte por qué la memoria, por qué no reconoces la jerarquía del rostro. No supe explicártelo entonces, no sé explicártelo ahora. La piedra cae al agua. Tiene sentido. Por caridad el lenguaje se bastaba a sí mismo, y colmaba nuestras necesidades, pero llegado un tiempo se hizo incomprensible y hube de buscar un modo distinto de lanzar la piedra de tocar el agua sin el orden de los acontecimientos, sin acontecimientos, sin agua ni piedra, llegar hasta ti.

El lenguaje perdió caridad con el tiempo, un tiempo inverso y modificado al tomar conciencia de sí mismo, por caridad de sí. Por nosotros hubo destrucción hubo reflejo deforme de la seña; hubo negación de la jerarquía su consecuente pérdida de memoria. Hubo cierto encanto y enorme explosión de alegría, hubo olor de rosa y marchita cómo aguantó la noche, el olor de la hierba no tenía orden lo descubrí y acudí al claro y tú acudiste al claro; una dispersión enorme nos aconteció y nada tenía sentido ni lo necesitaba, porque estábamos renunciados estábamos renunciados y eso tenía sentido.




* Me animé a que los textos de Ruth aparezcan acompañadas con imágenes de filmes de Andrei Tarkovski, ¿por qué las imágenes de uno me llevan al otro? El orden de los factores no altera el sentido.