Conocí a Jon Davis gracias a una traducción
del poeta uruguayo recientemente fallecido, Roberto Apratto, amigo y conspicuo lector de esta revista, quien decidió sacar a la luz a Davis como una primicia que publicamos en esta revista, y nos dejó la confusa sensación que este poeta tenía la rara habilidad
de hacer que un verso inglés sonara como un cóctel molotov servido en una taza
de porcelana mientras un cactus y un ventilador de techo debatían sobre Kant y
el jazz. La revista lo publicó y yo, armado con un bolígrafo que a veces se
negaba a escribir y a veces escribía versos propios, me lancé como un gato
persiguiendo su propia sombra por los pasillos de la biblioteca, fascinado por
cómo Davis podía observar el mundo urbano y el cuerpo humano con la precisión
de un reloj roto que marca la hora correcta dependiendo de la intensidad del café y de los semáforos que parpadean como si
tuvieran sentido del humor.
Aunque Davis estudió en varias universidades
—obtuvo un B.A. en Inglés y un M.F.A. en Escritura Creativa en la University
of Montana, donde además fue editor de la revista literaria CutBank—
y enseñó durante años en instituciones como la University of Montana,
College of Santa Fe y Salisbury State University, su poesía permanece fuera
de la corriente académica dominante, como si la academia fuera un laberinto
de espejos y él, en cambio, caminara sobre las aceras con la mirada fija en lo
que nadie nota, mientras los semáforos le guiñan un ojo y algún perro invisible
le roba el bastón y vuelve con la cabeza inclinada como un jurado imaginario.
Desde 1990 hasta su retiro, dirigió y enseñó en el programa de MFA de baja
residencia del Institute of American Indian Arts, pero incluso dentro de la
academia su obra sigue mostrando esa mirada de outsider, capaz de ver
los ladrillos, los charcos y los gestos humanos con una claridad casi
científica, y al mismo tiempo absurda, que provoca risa y extrañeza.
Su condición de outsider se explica por
elección estética y ética: su poesía enfatiza la microescena urbana, la
corporalidad y la experiencia social, evita la ornamentación excesiva y la
retórica institucional, y busca la resonancia de lo mínimo sin depender de
premios, canon o validación académica. Al mismo tiempo, su carrera docente y su
presencia en revistas importantes muestran que es un outsider con vínculo
crítico con la Academia, un equilibrista que camina sobre las líneas de
tinta, los semáforos y la memoria urbana, mientras el viento mueve papeles y
gatos invisibles inspeccionan cada página con meticulosidad.
Hemos elegido los cinco poemas que siguen
porque, juntos, muestran la amplitud y profundidad de su mirada, y cada
uno es como un ladrillo que podría caerse si alguien estornuda demasiado
fuerte: desde la observación clínica y humorística de la vida cotidiana (Preliminary
Report…), hasta la densidad sensorial de la ciudad (Amores Perros),
la reflexión sobre la vulnerabilidad colectiva (Oda al Coronavirus), la
memoria urbana y temporal (El viejo en la intersección), y la tensión
ética y testimonial de su aproximación a la guerra (Fotografía: Campo de
prisioneros, Irak, 2003). Cada poema aporta una faceta de su poética, y
juntos permiten comprender por qué Davis sigue siendo un outsider iluminado,
capaz de hacer visible lo que otros ignoran y de transformar lo cotidiano en
pequeñas epifanías, mientras los gatos invisibles y semáforos parlantes miran,
tomando notas.
MM
Preliminary Report from the Committee on Appropriate Postures for the
Suffering
In the conference room,
chairs line up like tired soldiers.
It is observed that a straight back favors patience, while a tilted head
enhances resignation.
Volunteers try different angles: 45 degrees of
abatement, 90 degrees of indifference, 120 degrees of incredulity.
The Committee concludes that suffering demands flexibility, but not too much,
and any posture maintained for more than thirty seconds produces side effects:
dizziness, indignation, or a sudden revelation of absurd daily life.
Practice in front of
mirrors under fluorescent light, and record any change in facial color.
The preliminary report is filed, and suffering goes on, indifferent to science.
En el salón de conferencias, las sillas se
alinean como soldados cansados.
Se observa que la espalda recta favorece la paciencia, mientras que la cabeza
inclinada potencia la resignación.
Los voluntarios prueban diferentes ángulos: 45 grados de abatimiento, 90 grados
de indiferencia, 120 grados de incredulidad.
El Comité concluye que el sufrimiento exige flexibilidad, pero no demasiado,
y que cualquier postura mantenida por más de treinta segundos produce efectos
secundarios: mareos, indignación o una súbita revelación de la absurda
cotidianidad.
Se recomienda practicar frente a espejos, bajo la luz fluorescente, y registrar
cualquier cambio de color en la cara.
El informe preliminar se archiva, y el sufrimiento sigue su curso, indiferente
a la ciencia.
La precisión conceptual y la ironía performativa de este poema lo sitúan junto
a poetas como Frank Bidart y Bob Hicok, que combinan observación
clínica y tensión ética. La enumeración de ángulos y efectos secundarios
funciona como dispositivo performativo, creando distancia irónica entre norma y
experiencia humana. La atención al detalle confirma la postura de outsider
de Davis, capaz de observar la burocracia y la ciencia desde fuera,
transformándola en poema sin necesidad de retórica académica.
Referencias APA:
- Bidart, F. (2017). Half-light:
Collected poems 1965–2016. Farrar,
Straus and Giroux.
- Hicok, B. (2004). This Clumsy Living. University of
Pittsburgh Press.
Amores
Perros
The street smelled of hot
cement and engine oil.
A stray dog barked behind a dumpster, its paws marking dirty puddles.
She crossed the avenue with a tattered bag, dodging cars that wouldn’t slow.
Each bark seemed to follow her, insistent, almost insisting on telling the
story no one wanted to recall.
On the curb, a man slept with his head on a folded sign; his breathing was a
drum, uneven, mingling with city noises.
She turned the corner and saw the dog still following. Then she understood:
loyalty and abandonment are the same, only the angle changes.
La calle olía a cemento caliente y aceite de
motor.
Un perro sin dueño ladraba detrás de un contenedor, y sus patas marcaban
charcos de agua sucia.
Ella cruzaba la avenida con un bolso raído, esquivando coches que no reducían
la velocidad.
Cada ladrido parecía seguirla, insistente, casi insistiendo en contar la
historia de lo que nadie quería evocar.
En la acera, un hombre dormía con la cabeza apoyada en un cartel doblado; su
respiración era un tambor dispar que se confundía con los ruidos de la
ciudad.
Ella giró la esquina y vio que el perro la seguía todavía. Entonces entendió:
la fidelidad y el abandono son la misma cosa, sólo cambia el ángulo desde el
que se mira.
Comentario:
La densidad sensorial y la atención al detalle colocan a Davis junto a poetas
urbanos contemporáneos como Mark Levine y Mary Szybist, que
trabajan microescenas para explorar emociones humanas. La interacción entre el
personaje y el perro construye un paralelismo moral, reflejando la mirada de outsider
de Davis: registra la vida urbana sin sentimentalismo, con economía verbal y
precisión visual, en diálogo con la tradición minimalista y urbana de su
generación.
Referencias APA:
- Levine, M. (2007). Debt. Graywolf Press.
- Szybist, M. (2007). Incarnadine. Tupelo Press.
Oda al
Coronavirus
Teach me to love cough, testing,
social distance, canceled graduation, empty gym,
the constant fall into impoverishment…
My ears, at this late age, make of silence
a constant hiss, so that I am never alone, except
with my failures…
Everything collapses. Everything
suspended a moment
like pollen over water at the top of a waterfall,
or a stray dog in traffic, rushing and turning.
Or a bat in the room flapping clumsily
toward one wall and then the other.
Enséñame a amar la tos, la prueba,
la distancia social, el baile de graduación cancelado, el gimnasio vacío,
la caída constante hacia la empobrecimiento.
Mis oídos, a esta edad tardía, hacen del silencio
un siseo constante, de modo que nunca estoy solo, excepto
con mis fracasos…
Todo se desmorona. Todo suspendido un momento
como el polen sobre el agua en la cima de una cascada,
o un perro callejero en el tráfico, embistiendo y girando.
O un murciélago en la habitación aleteando desgarbadamente
hacia una pared y luego hacia la otra.
Comentario :
Davis transforma la experiencia social y corporal en detalle íntimo,
alineándose con poetas como Diane Seuss y Matthew Rohrer, que
exploran vulnerabilidad y exposición social. La alternancia de imágenes
delicadas y amenazantes crea un contrapunto sensorial característico de su
generación. La poética de Davis convierte la pandemia en un microcosmos ético y
emocional, evidenciando la mirada de outsider que observa la vida social con
precisión y detalle.
Referencias APA:
- Seuss, D. (2019). Four-Legged
Girl. Graywolf Press.
- Rohrer, M. (2015). A
Hummock in the Malookas. Wave
Books
El viejo en
la intersección
He sits on the curb, cane across knees,
watching the traffic like it might obey him.
A bird lands nearby; he
doesn’t flinch.
His eyes have seen the city change,
street by street, brick by brick.
Se sienta en la acera, el bastón cruzado sobre
las rodillas,
observando el tráfico como si pudiera obedecerlo.
Un pájaro se posa cerca; no se inmuta.
Sus ojos han visto la ciudad cambiar,
calle por calle, ladrillo por ladrillo.
Comentario:
La contemplación paciente del sujeto refleja la influencia de la memoria
urbana en poetas contemporáneos como Timothy Donnelly y Chad
Davidson. La repetición acumulativa (“calle por calle, ladrillo por
ladrillo”) funciona como dispositivo temporal y filológico, creando continuidad
histórica y testimonio urbano. Davis observa desde la periferia, reforzando su
condición de outsider, registrando lo que la poesía institucional suele
ignorar.
Referencias APA:
- Donnelly, T. (2012). The Cloud Corporation. Knopf.
Davidson,
C. (2012). From the Fire Hills. University of Akron
Press
Fotografía:
Campo de prisioneros, Irak, 2003
Soldiers lined up along
the wire, sun glaring off helmets.
Dust rose in clouds as trucks rumbled past.
Faces in the photograph, half-hidden, half-seeing.
The photographer’s shadow stretching over the sand…
Soldados alineados junto al alambre, el sol
reflejando en los cascos.
El polvo se levantaba en nubes mientras los camiones retumbaban de paso.
Rostros en la fotografía, medio ocultos, medio visibles.
La sombra del fotógrafo se extendía sobre la arena, larga y temblorosa.
Comentario :
La precisión documental y la economía de lenguaje vinculan a Davis con poetas
de guerra contemporáneos como Yusef Komunyakaa y Kevin Prufer. La
alternancia de visibilidad (“medio ocultos, medio visibles”) refleja su interés
en la ambigüedad ética y moral. Su perspectiva de outsider le permite
capturar la escena con detalle minucioso y sin retórica académica, situándose
en la frontera entre testimonio y poética urbana.
Referencias APA:
- Komunyakaa, Y. (1993). Neon Vernacular: New and Selected Poems.
Wesleyan University Press.
- Prufer, K. (2016). National
Anthem. University of Pittsburgh Press.
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