viernes, 12 de diciembre de 2025

PRIMICIA: JÉSSICA PUJOL.BAFARADA CÒSMICA

 


Klaus Thymann




Structure without life is dead. But Life without structure is un-seen

JOHN CAGE 

 

 

La continuïtat passa.

No s’ha d’establir que passa pel temps: és temps, com el llenguatge –abstraccions.

Cage deia res més que res es pot dir.

Serà més ràpid o més lent segons el bessó que marxi amb la nau espacial.

Això no és diferent que la música i la seva simplicitat es calcula en respirs, sufocacions, bafarades, ofecs.

Aire que passa pels bronquis i es recicla als pulmons;

aire universal que recorre cicles perpetus sense perpetuïtat, rebotant, oscil·lant, congelant-se.

Com l’alè al Pol Nord.

Fent-se gairebé visible.

Les paraules blanques, agafant forma, dins d’una xarxa de significants que signifiquen variacions mínimes perquè existeixi el no-color, el no-res del silenci, s’ha de cridar ben alt i fort.

La continuïtat passa fins que s’atura als teus peus i sents aquell fred, tan a prop ets de la mort.

Llavors el crit que havies respirat tantes vegades surt de la gàbia i cau la física per un forat negre on ningú sap verdaderament què passa.

 

 

BOCANADA CÓSMICA

 

Structure without life is dead. But Life without structure is un-seen

JOHN CAGE 

 

La continuidad pasa.

No debe establecerse que pasa por el tiempo: es tiempo, como el lenguaje –abstracciones.

Cage decía nada más que nada se puede decir.

Será más rápido o más lento según el gemelo que se vaya con la nave espacial.

Esto no es diferente que la música y su simplicidad se calcula en respiros, sofocos, bocanadas, ahogos.

Aire que pasa por los bronquios y se recicla en los pulmones;

aire universal que recorre ciclos perpetuos sin perpetuidad, rebotando, oscilando, congelándose.

Como el aliento en el Polo Norte.

Haciéndose casi visible.

Las palabras blancas, cogiendo forma, dentro de una red de significantes que significan variaciones mínimas para que exista el no color, la nada del silencio, se debe gritar bien alto y fuerte.

La continuidad pasa hasta que se detiene a tus pies y sientes ese frío, tan cerca estás de la muerte.

Entonces el grito que habías respirado tantas veces sale de la jaula y cae la física por un agujero negro en el que nadie sabe en verdad qué pasa.


 

 

 

                                                                                                                                           Klaus Thymann

 



HUBBLE INCONSTANT

 

 

 

Les illes-univers que poblen els decimals de tots els llenguatges que proven d’establir constants són les excepcions que regnen aquesta bombolla.

Si s’expandeix o contrau o si va per aquí o per allà amb tot el desori d’un caos evident –però tossudament soterrat per les defenses– no ho sabem encara.

La força obscura, gravetat contraria, invisibilitat veraç, revés derridià, presenta un joc inconclús i sense centre que fa ballar la baldufa.

Si les nebuloses extragalàctiques més distants es desplacen cap al roig i les que tenim als nassos són blaves, poca en queda d’esperança a les properes eleccions.

Hubble calcula sobre Hubble.

La constant es tensa.

Les cefeides varien la seva lluminositat segons l’enuig del grup local en un període relativament curt, provocant encara més garbuix.

Aquest poema no vol acabar, però s’enfonsa escoltant les radiacions electromagnètiques dels països-illes que han fet fortuna malaguanyant, desgraciant, empobrint, subjugant a la resta.

 

 

HUBBLE INCONSTANTE

 

Las islas-universo que pueblan los decimales de todos los lenguajes que tratan de establecer constantes son las excepciones que reinan esta burbuja.

Si se expande o contrae o si va por aquí o por allá con todo el desbarajuste de un caos evidente –pero tercamente enterrado por las defensas– no lo sabemos todavía.

La fuerza oscura, gravedad contraria, invisibilidad veraz, revés derridiano, presenta un juego inconcluso y sin centro que hace bailar la peonza.

Si las nebulosas extragalácticas más distantes se desplazan hacia el rojo y las que tenemos en las narices son azules, poca esperanza queda en las próximas elecciones.

Hubble calcula sobre Hubble.

La constante se tensa.

Las cefeidas varían su luminosidad según el enfado del grupo local en un período relativamente corto, provocando aún más maraña.

Este poema no quiere terminar, pero se hunde escuchando las radiaciones electromagnéticas de los países-islas que han hecho fortuna malogrando, desgraciando, empobreciendo, subyugando al resto.

 

 


                                                                                                                Klaus Thymann



 

ENERGIA OBSCURA

 

 

 

És lògic que el que ens manté units sigui invisible.

Que la llum hi passi de llarg com si no fos diví.

Que les partícules siguin tan pesades que la lleugeressa de l’amor de l’estat del benestar les travessi sense inmutar-les.

Que entre les meves mans i les teves es repliqui una configuració còsmica.

Seguir el rastre dels raigs gamma;

despendre’s de la copia de la copia en busca del que ens sosté com sopa espessa.

Tu diràs esencialisme,

jo la part que ens falta perquè es pugui començar a ensumar.

 

 

ENERGÍA OSCURA

 

Es lógico que lo que nos mantiene unidos sea invisible.

Que la luz pase de largo como si no fuera divino.

Que las partículas sean tan pesadas que la ligereza del amor del estado del bienestar las atraviese sin inmutarlas.

Que entre mis manos y las tuyas se replique una configuración cósmica.

Seguir el rastro de los rayos gamma;

desprenderse de la copia de la copia en busca de lo que nos sostiene como sopa espesa.

Tú dirás esencialismo,

yo la parte que nos falta para que se pueda empezar a husmear.

jueves, 11 de diciembre de 2025

EPISODIO 2: ¿LO QUE HAY ES LO QUE VES? «NANOF», ENZIA VERDUCHI (APUNTES DESDE EL «MANICOMIO») MAURIZIO MEDO

 


Banca del Manicomio Volterra. Obsérvese el "registro" grabado por  Nanetti


1. Fue Zurita, con su intuición casi geométrica para detectar afinidades poéticas, quien primero habló de Enzia Verduchi después de ver el primer manuscrito de Manicomio con la mezcla de sorpresa y gravedad con que se anuncian las epifanías o las catástrofes.



No me dijo “tienen un estilo parecido”; dijo, más bien, que había ahí un hilo secreto, una vibración subterránea. Era una advertencia y, al mismo tiempo, una especie de celebración. Lo que él había visto —antes que nadie— era la magnitud de Verduchi, no la pequeñez de mi presencia en aquel escenario. Yo apenas era la prueba lateral de que su escritura no pertenecía a un solo territorio sino a una constelación compleja. La amistad con Enzia no nació de la inmediatez sino de la distancia: fue epistolar, minuciosamente epistolar, y quizá por eso tan intensa. Nos escribíamos datos respecto de algunos hallazgos, anotaciones febriles que a veces parecían provenir de un laboratorio clandestino donde la poesía se disecciona como si fuera un órgano. Yo respondía como podía, sabiendo que la correspondencia no era entre dos personas sino entre dos maneras de escuchar y decir. Pero su voz —incluso en un email— tenía algo que desbordaba el formato: una mezcla de precisión y vértigo que descolocaba cualquier expectativa.Y es que Enzia Verduchi no es sólo autora de Nanof: Nanof sucede porque ella existe.


2. Nanof no es un libro  mimético ni piadoso ni documental: es una operación quirúrgica en el imaginario. Nannetti, con sus inscripciones infinitas, habría seguido enterrado en los archivos psiquiátricos si ella no hubiera abierto una grieta que permitiera oír su respiración. Antes de que yo viajara a Volterra, antes incluso de que me entramara en sus versos, Enzia ya había comprendido que el muro no debía leerse sino desmontarse. Su descubrimiento de Nannetti —si es que siquiera puede llamarse así— no tuvo la solemnidad académica que suelen inventar los críticos: surgió quizá de una nota marginal en un libreto musical. No una revelación, sino una sugerencia, una filtración microscópica. Pero basta una semilla de sonido para que una poeta de verdad abra un portal. Y eso hizo ella: convirtió un dato incierto en una arquitectura emocional. Su acercamiento no fue hermenéutico sino tectónico. Se movió hacia Nannetti como quien atraviesa un pasillo sin luces, confiando en que la piedra, de algún modo, hablará.


Uniforme de los pacientes del Manicomio Volterra. Nótese en la hebilla, instrumento con el cual Nanetti trabajó sus grabados.

4. Cuando Enzia viajó a Volterra*, lo hizo con la frialdad de quien examina restos de un derrumbe. No buscaba escenas ni piedad: buscaba estructura. Y encontró lo que ya presentía: que la escritura de Nannetti no era un gesto de delirio sino un mecanismo de mundo. Las inscripciones, raspadas con la hebilla de un cinturón, no eran ornamentos de dolor: eran engranajes de una cosmología propia. «Colonnello astrale», «ingegnere», «241167»: no palabras, sino vectores.

5. Su lectura del muro fue, a su manera, derridiana: entendió que no había centro, que lo que importaba no era el significado sino el movimiento, la deriva infinita del signo. Y también foucaultiana: la locura no como exterioridad sino como interior desplegado, lenguaje en estado crítico. Nanof es precisamente eso: una escritura que muestra la fractura sin hacer de la fractura un espectáculo.

Me arrancaron los ojos / aunque las cuencas están llenas del cielo de Toscana, escribe. Y ahí Verduchi se vuelve irrebatible: convierte el testimonio brutal en una forma de visión suplementaria. En ella la imagen no es decoración: es incisión. No interpreta el delirio: lo amplifica hasta volverlo un espacio habitable. De ahí que su trabajo dialogue no sólo con los filósofos sino con poetas contemporáneos como Raúl Quinto, cuyo rigor para exponer la violencia histórica coincide con la manera en que Enzia expone la violencia del encierro mental. No hay correspondencia temática: hay afinidad táctil. 

Quinto excava en la materia del horror; Enzia  en la materia de la mente cercada. Ambos producen una poesía que no quiere aliviar: quiere activar.


6. Yo viajé a Volterra después, en otro tiempo, con otra disposición. Y lo que encontré no fue lo que ella encontró —porque nadie encuentra dos veces el mismo muro—, pero sí algo que su libro ya había preparado: el reconocimiento de que la piedra no es soporte, sino residuo de un combate. En ese momento comprendí que Nanof no era la lectura de una obra ajena sino la construcción de un recinto. 

Verduchi había levantado el manicomio, simbólicamente; yo, en mi papel secundario, sólo podía reconocer que, tal vez, el eco de mi voz habitaba algunas de sus habitaciones.



Ella es la arquitecta. Yo, con suerte, un rumor en el pasillo.


Porque si algo define a Nanof es que la obra está escrita contra la transparencia. No explica, no traduce, no se compadece. Avanza con el filo de quien sabe que la poesía no tiene por qué salvar a nadie. 

Nanof es un libro que exige que el lector renuncie al consuelo. No se puede sostener sin riesgo. 

Los versos no se entregan: se defienden. Y en esa defensa, la figura de Verduchi emerge con una nitidez que ningún comentario crítico podría domesticar. No es intérprete: es cómplice. No es investigadora: es médium. La genealogía de Nannetti no la encuentra: ella la convoca.

Por eso Zurita lo vio tan rápido.

7. Por eso la correspondencia se volvió una zona de resistencia. Por eso Quinto reconoce en ella la misma ética del estremecimiento. Y por eso yo —desde mi lugar lateral— entiendo que el verdadero protagonismo de esta historia no pertenece al interno 241167, ni a los muros de Volterra, ni a los archivos psiquiátricos: pertenece a la poeta que transformó todo eso en un dispositivo de sentido y ferocidad.

Y si algo debe añadirse —como una sombra final sobre el muro— es que el delirio de Nannetti no fue jamás ese remedo clínico con el que los psiquiatras intentan clausurar lo que no entienden. Su delirio —digámoslo de una vez, sin la cortesía del diagnóstico— fue una forma de ingeniería metafísica, una técnica de terraformación interior ejecutada a golpes de hebilla. Nada en su escritura responde a la lógica patológica; todo responde, en cambio, a la obstinación de un universo que insiste en nacer fuera del útero de la razón.

8. Nannetti no deliraba sobre el mundo: deliraba contra él. Su grafía es un desacato, un sabotaje a la semántica establecida. Cada línea es un microgolpe al protocolo ontológico que pretende fijar qué es “real” y qué no. Foucault habría sonreído ante semejante insumisión; Derrida, quizá, habría llorado del gusto al comprobar que el rastro, llevado al extremo, se vuelve pura combustión de presencia. Y Deleuze lo habría adoptado inmediatamente como uno de sus “esquizos fabulosos”: no un enfermo, sino un ingeniero sideral que decidió que el cosmos cabe en un muro si se lo hiere lo suficiente.

El delirio de Nannetti funciona como una tubería invertida: no comunica nada hacia afuera, sino que succiona el mundo hacia dentro y lo expulsa convertido en diagrama, en título militar imposible, en coordenada cósmica que nadie pidió y nadie podrá verificar. No informa: deforma. No narra: perfora. No pide ser entendido: exige ser tensionado. Y es justamente ahí donde Enzia —maestra del exceso necesario— encuentra su territorio. Porque sólo una poeta capaz de escuchar lo que no tiene sonido podía acompañar ese tipo de delirio sin reducirlo a metáfora ni estetizarlo como ruina. Ella pulsa el delirio como si fuera un instrumento de cuerdas rotas, sabiendo que lo roto tiene otra longitudinal que la lógica jamás admitirá.

9. Yo, desde mi lugar lateral —sonrisa sardónica mediante— sólo puedo admirar cómo, en  sus manos el delirio deja de ser desviación para convertirse en un sistema de realidad alterna, tan feroz que no se sostiene en ninguna disciplina, y tan lúcido que ninguna disciplina podría sostenerlo. Porque, al final, Nannetti no perdió contacto con la realidad: fue la realidad la que no pudo seguirle el paso.


Notas

La mayoría del “libro de piedra” original fue removido o ha ido desapareciendo con el tiempo, y solo quedan fragmentos visibles en la Université de Limoges. Algunos fragmentos se conservan en colecciones y museos, y también hay exposiciones fotográficas de la obra.

Parte de este trabajo monumental —que originalmente tenía cerca de 180 metros de longitud tallados en el muro exterior del pabellón— fue separado del muro y preservado en el Museo Lombroso en Volterra. El museo reúne materiales del antiguo hospital psiquiátrico, incluidos fragmentos de los graffitis y otros documentos relacionados con la vida de Nannetti

*Espero encuentre sus apuntes de dicha expedición con el fin de compartírselos.

Cabe indicar que si bien Nanof recién vio la luz  en el año 2019 comenzó a «definir formas» hacia el 2004, año de la primera publicación de Manicomio, si mal no recuerdo.

 


MINERVA REYNOSA FOTOGRAMAS DE MI CORAZÓN CONCEPTUAL ABSOLUTAMENTE CIEGO (FRAGMENTOS)



matt stuart




detrás de las palabras la geografía del hambre la frontera del

cuerpo partículas elementales la nuca helada una piñata fuera

la carretera la línea de píldoras la ingesta para sufrir el mun

do realidades concretas al abrazar los muslos neón flexibles

e instantáneos la autopsia una orilla la ráfaga duda caldea el

pump diametral collage en los oídos y el silencio una herra

mienta senhoritas from havana don´t trust anyone héctor del

sentido la paz la dicha la oratoria la manera intempestiva el

arma ciega en mano sin estar nunca enamorado la semántica

palabras sin estar nunca enamorada restos pélvicos sin haber

sido héctor el primero forma hablada dicha dada detrás la

torpeza el amanecer la caída o crepúsculo para gritar calle

daño lugar viajando hacia el océano alquímico al decir todo

sin decir nada dentro las palabras un idioma extraño lo que

no dice lo que no traduce

 


detrás de las palabras el pobre roba al rico y el no muy pobre

al no muy rico argumentaciones aseveraciones disposiciones

monetarias otra novela el riesgo de la prosa mientras héctor

adentro acertado las palabras dichas la autopsia al corazón

en globo collage lubriabrasivo y el silencio un poder senho

ritas from havana you know héctor al borde entre los rayos

de una bicicleta robada al vecino al combate estrella en aire

trágico experimental cinematográfico con la dicha la orato

ria la manera intempestiva del asalto en mano el arma versos

las palabras karma el cuello olores la sangre bisnietos quísti

cos la vida ardor la semántica restos de memoria las palabras

héctor el primero malandro-zen posesivo como pronombre

la forma hablada dicha dada posesivo como protohombre

detrás de las palabras como guerra el bunker orinado de mie

do por decir todo sin verdades sin decir nada lo agravado sin

adentro

 


detrás de las palabras la regresión de la boca al equívoco del

enunciado que parte del supuesto que no todo lo que no sea

texto la lectura la manera en que hablas delirium tremens

atenea en la plaza con glaucoma héctor solicitando firmas

a los vecinos de un público pensionado el pobre el rico el

muy pobre y el muy rico con palabras dichas en el púlpito

la autopsia al corazón en globo gran músculo collage senti

mental y el silencio la grasa polisaturada senhoritas from ha

vana you know héctor audaz al borde entre los rayos de una

bicicleta robada al vecino con exceso de ebriedad exhibién

dose zombie desde su garganta hecha lago insulina de uso

mientras la dicha la oratoria la manera intempestiva del latir

invertebrado el culo roto estrella elíptica en el techo enton

ces la dicha el llanto la oratoria el migrante across the wire

el pump como palabras el cuello ardiendo la mano flama la

sangre dulce la semántica la bala picadillo las palabras héc

tor el primero viajando en lamborghini rezándole a la madre

la forma hablada la vejez la dicha dada la más amable detrás

la chiclería los chimuelos el halterofilio con sus bíceps di

ciendo todo merolico sin decir nada nones y naranjas

detrás de las palabras canciones cantadas en los labios la ma

nera en que hablas maldecir treinta años coronados de lau

reles el esguince la soba el sentón la culpa robada al vecino

fosas rápidas atenea en la glorieta el cuerno de chivo héctor

fuera del templo recuperando la fe el auge de su voz cre

yente a los oídos paseantes sin motivo sin felicidad sin leña

el rico muy pobre y el muy rico pobre también lloran con

palabras dichas al jubileo los ojos de boliche saturno en la

azotea chispa la autopsia el corazón en peste músculo tenso

collage tercermundista y el silencio un clavadista de acapulco

senhoritas from havana you know héctor al borde entre los

escalones publicitando las piernas con exceso de velocidad

la carne la tintura del tatuaje el zorro de nueve colas zombie

entre la masa devorando el pavo el relleno las nueces you

know héctor la dicha la oratoria la manera irreversible de es

cupir trinando el culo elíptico ralo la manera la oratoria el

silbato a medio tiempo gol-gol-gol mientras el miedo olor la

flama gota la piel la cera la sangre diesel la semántica ráfaga

los restos moscas las palabras héctor el primero la forma ha

blada la pocilga la lluvia dada la más amable detrás diciendo

todo sin decir nada

 

 


detrás de las palabras poema a la sinceridad poema onto

lógico (fotogramas do meu coração conceitual absolutely

blind) oda loa a la salvación lisérgica / detrás de las pala

bras el panóptico onírico la castidad el amor loco la copita

de cognac en la pool-party you know héctor senhoritas from

havana excéntrico sanitario militar motorizado rojo todo /

detrás de las palabras

 



detrás de las palabras el mercado orgánico abundancia ab

surda la irritación de las fosas rápidas codeína harina roca el

nacimiento de mujeres cifra nula y los úteros mundiales iden

tificaciones chamánicas para viajar en ufo senhoritas from

havana sin censura librando los senos tiesos las costumbres

la burocracia puro teatro poliomielitis cráneos despedazados

de niños con rabia gonorrea mientras la dicha la oratoria el

no decir detrás se habla mierda you know héctor clavadista

en la glorieta atenea bañista de acapulco el corazón festejo

el collage el ponche piedra amatista y el silencio un poder

y una herramienta mientras la dicha la oratoria la manera el

coágulo dónde héctor el primero la caída el tropezón la bala

el sexo la postura héctor la zanja el cuello el tendón el óleo

la sangre añil los cánceres esfínteres héctor los versos las pa

labras karma las esquirlas quistes la vida ovárica la semántica

mentiras mientras héctor las palabras mientras héctor el pri

mero con heces formas dichas habladas dadas hechas el ocre

sin poder decir detrás de las palabras el pump el miedo para

decir todo sin decir nada



Ediciones El Tucán de Virginia, 2012

 

EMOTIONAL RESCUE: DOLAN MOR

 



dave krugman




Plagio Samoilovich

Lo que escribo ahora en este poema
alguien lo escribe desde dentro del papel.
La sombra de mi mano derecha
es el reflejo de su mano izquierda.
La punta de su lápiz contra la punta del mío.
Me gustaría saber qué piensa esa persona
que vive detrás de esta hoja.
Si es hembra o varón mientras dobla mi estilo.
Si es un animal civil o un dios (Aristóteles).
Me gustaría saber cómo es que suenan sus versos
si este poema no es un texto suyo.
Por qué sus estrofas corren al revés a las mías.
Pero, sobre todo, quiero que me responda
por qué sus palabras se esconden como insectos,
una vez que termino de escribir,
dentro de la pantalla de mi ordenador.
Por qué después de muerto aún me observa
en silencio, debajo o detrás del papel,
sentado de espaldas a mi pecho,
en la misma silla de mi mundo inclinado. 

 

 

              

Decía darien… 

Decía Darien que los ojos de un escritor,
para ser transparentes, deben estar secos.
En el esfuerzo hacia la transparencia
está la sequía de la mano y la sequía
del espíritu al deslizarnos por el tobogán
hacia el lago (aquí el lago funciona
como la superficie de la hoja).
A un nivel del pensamiento el estilo
se aquieta, el agua de la mente sube
y se equilibra. Si por ejemplo escribimos
«mi estudio», deben equilibrarse las ventanas
con los cuadros en las paredes; la puerta
con el espejo; las lámparas del techo
con la oscuridad que proyectan
las cortinas y la cama sobre el suelo.
Los muebles deben de llenar el vacío
de la misma forma que las palabras
llenan los espacios en blanco o los silencios.
Nada debe faltar en el viaje hacia la
transparencia al escribir. Incluso los errores
nos conducen a la perfección y cada tachadura
es el signo que induce a una página perfecta.
Después vienen las tuberías o el desagüe,
aunque si quisiéramos hablar con seriedad
en la escritura lo primero es lo último. Y al revés.
El primer mueble en el estudio de un escritor
debe ser el cesto de basura (Ernest Hemingway,
Libro de Oro de las Citas, página 183).



Decálogo de insectos



1) En la primera línea de este poema hay una mosca dentro de un vaso de leche.

2) La leche no se ve porque se confunde con el blanco de la hoja.

3) La mosca permanece escondida detrás de la palabra «poema».

4) Puede que el insecto que aparece sobre esta hoja simbolice una mancha en el texto y no la joya que Ahmose regaló a Ahhotep.

5) Puede incluso que sea un error en el movimiento de mis alas.

6) Pero en toda obra de arte la imperfección es inevitable.

7) Es verdad que un simple insecto echa a perder el perfume de un buen perfumista (según el Eclesiastés).

8) Sin embargo, el hombre que se sienta a desayunar en el Jardín de la Poesía debe saber que nunca beberá hasta el final el blancopuro del sustantivo «leche».

9) También debe aprender en silencio que se comerá el símbolo de la mosca y la tostada (inexistente) a secas y, sobre todo, a solas.

10) Porque amarga es la margarina, como dijo la abeja Ashbery, y fácil solo es la mierda, como dijo el palote Holan.

 

 



dave krugman



CETRIL

Si me asilabian diré que no ha sido

el marinalo de tu voz sino la tela del silencio

con sus letras de labionele tibio.

Nadie que yo sepa posará su perfume

en esta podredumbre de Safoneas líquidas.

Nadie vendrá a por mí ni las cigüelas.

Tampoco los guijarros de la asindalia

porque no tendré hijos de los semilladores.

Más que separación hacia el proverbio

diré que me trasviden sin palabras

anochenadamente que me encierren

que se olviden de mí que ya estoy loca.

No hay llaves para el dulce manicomio

y sólo este puñado de terruño en la boca poseo.

 

CETRI

Ah perlada de la muerte prelada de los finos

mira ahora tan bien el físgono a la anuencia

del sol. Remueve en removiera el yo dela otra

que soy y de la misma tenaza que sacude

la trenza de mi pecho huele el tímpano.

Ya suena la música desde la tina en porcelana.

Las notas dispara sobre la hoja de invisibilidad

del sonido en las palabras pobrenuences

hacia el texto. Aminorea la orquesta

de otro número que silba o que canta sin voz

bajo los signos del discurso. Así me entierra

enlodo y enagua escribo lo que otros dijeron

amansajados. No lo escribieron (no) en la

acaceria ni enpolvoriano ni a codo alguien

sostuvo la cisterna. Me enmojaría ahora

en la nievera de tu lago sin dedos.

Lluvianamente digo que se cuela la flema

del valle enflorestado y la miel de la armonía

en sintagmas de cada letra alazanisa el verbo.

Así el prulugenio de la amiga que tuve

me entuba si enfermo y es diverso y me acántara

en la noche el versonear sin nadie.

Así el cabijondo orejuno del labio deja

su cuño escrito sobre el papel que tiembla

debajo de mi mano y habla en formol

mi cadáver a solas y termina de decir te amo

te amo de un modo aterminal. Me mira

entonces. La beso ahora sinboca. Y se duerme.

 

 

CETR

Desmiembro en doce la floración como sifuera

carne de otra mujer que me contempla

desde un fondonalopia de rosas que saben

a su olor que me dislocan envuelven me ase-

milan en varias en diferentes seres nobles

que pastan a mi lado o en la fuente seem

beben se desmiran al espejo se empabonean

ven mi alicaída mi clitoriana flor que roza

los 50 el purasangre en dama que me observa

sobre la yerba húmeda del viento sobre el disfraz

de la amapola muerta deotra bermeja joven

que se fue cuando soplé las velas de mis años

la acantilada digo la que fui “la loca del olvido”

aquella belleza de mi sombra su llameante diadema

que siempre me presigue se enciende la lámpara

de algún poema me embiste me azulana me

contempla despacio y me penetra el huesonario

el cartapacio de inocencia que se apaga o husmea

i en húmedal me rindo delante de su cuerpo

i asíduala me poso al natural de espaldas

en mimisma mespira y desintegra la luna en mi falena

i en femenino su música me envuelve desdeun templo.

 

 

CET

Désdedalo lo adentro mientras oigo el sonido

de mis huesunos tiveos acariciar su pulpa

como palpar miolor haz lo noentro vayse desnuda

ante misosjos yosalgo de mi pecho hacia susenos

hacia elproverbio demi novio amasculino.

Soga de mi peciano amante en mi doblez

ven sal de lasaguas en que aveces pronoleas

mientras contemplo la soledad de una sin 2.

Lengüea mi pavoriana herida que aveces cunde

y se derrama como semen de seda a lo vestia.

No dejes que me muera de vivir ignoriciada

enamorada no me hundas las nubes y asefílame.

Haz de la carne mi inocente ciudad desasajunta

veny aleja mi vicio en liriohoteles. No enmares

ni ojalees los agujeros negros en botones de amor.

El vino asilipea en aroma de tu boca y deposita

en mis dientes la flujides materna de la hembra

o parte en pan de a 3 la orgasnogida.

La cena que no pase que no pase el placer

i que resbale la escena de la cama AESTAS HORAS

i también en la pestre un cristal espumoso al final de las olas.

Ah___que abunde la niebla por favor en la noria

que se repita la alanflor de la jorana enloquecida

en la noche con el tabús elGrito la saliva del flujo

ayá en lo más-

Bajo.

 

CE

Bajo el tilo de una droga

me duermo mañada en alcohol

bañana en el tiem_

pues una guirnalda cuelga

de tu hombro i no sé

deslizarme hacia tu zexorasno

anochecida en la divinidad

de las sustancias. A este nivel

la química se emblece

y se amalonia el pigmento

al rozar con los dedos. La

magnitud borra su cicatriz

y es en ese instante

que un vomito de oro

sale de los moembros

se multiplica el mineral a solas

i se hiede se olvidan

los contornos en la sábana

también la jerolínea

de los bordes se pierde

i el animal se asoma en

sus anhelos destroza la

camicena el pintalabios

los zapatos el búcaro los muebles

hasta volar las dos en el espacio

encerradas sin úteros

ni nadias por esta havitación.

 

 

C

SErefleja en ele spejo elhilo del poema

desdel salón i las 2

tumbadas enCima del sofá

pensamos en S. Freud

más quen Platón:

Tu cabello dorado

disperso en mis mus los

mi cabello de ceniza dis preso

en parderas de agua.

La emanación de los silencios

sueba las columnas de la mente

avienense i colocan

la musalina que se abre i

deja ver el jardín de la carne.

Mas el aceite de tu piel medice

que me aleje de la cerradura

en blanca armonía

pues las ventanas cantan

al hierro de los versos

como un hondo piano

bajo las estrellas

i los olores de la hembra

duplican la voz en el texto.

Pero la noche en un paño

dialoga con tus hilos mis hilos

galodia emperatriz sin llaveros

i duermes por fin a mi sombra.