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miércoles, 10 de diciembre de 2025

FRAGMENTOS DE MIGRACIONES DE GLORIA GERVITZ (SELECCIÓN DE TANIA FAVELA)

 



jesse marlowe







siempre fuiste la más hermosa


nadie más tuvo importancia 

                                              oh maligna

destiérrame

déjame ir

ten piedad de mí

tú que me has consolado

ayúdame a olvidarte

¿me oyes?

¿estás todavía conmigo? 

                                 ¿eres acaso mi propio eco?

estoy en el mismo lugar 

el mismo lugar donde todo comenzó

donde se comienza

donde todo comienza

ya casi en el olvido

abro las persianas y cierro las persianas 

se pone la mesa y se limpia la mesa

enciendo las luces y las apago 

y doblo la ropa y desdoblo y doblo

y el mismo polvo y la misma estación seca y larga

y los frascos vacíos y vueltos a llenar por si tú vienes

y cae el viento 

y caen las hojas

y caigo

 

 

 

 

 

                                     ¿y a quién le importan estos recuerdos?

ella muchacha con flores

y los vestidos plisados y la boca muy roja sonriendo 

ahora sólo un retrato guardado en una caja de habanos

 

ella con el sol de mediodía

flores blancas

y los dos niños agarrados a su falda

caminando por el Parque México

 

ella que no sabía decir Kadish

despidiéndose en una estación de tren

despidiéndose de padres y hermanos

a quienes nunca más volvería a ver

 

ella

oh tantos sueños que no alcanzaron el mar

 

ella gorda

vieja antes de tiempo

                       ¿cómo pudo ocurrirme a mí?

el pelo recogido hacia atrás

y la mirada de un animal herido

y estuviste distante de los otros

y estuviste distante de ti

y te quedó para siempre el sabor del té

                                     de aquel samovar de tu casa

 

 

 

 

 

 

                sin oponer resistencia

en la espera

                 en la anunciación

en la quietud que antecede a la visita

                                                que antecede al nombre

en la belleza absoluta del regreso

                                            en la fiebre

en la percepción anulada

                                  en la fragilidad

nadie a quién decir esto

                        ¿quién puede decir su propia vida?

 

y no hubo tiempo porque esperé otra cosa otra palabra 

la impronunciada la inoída

                                             y nos dispersamos en la rutina

y las palabras que no dijimos las verdaderas las que sí decían 

quedaron en aquel sueño del que no pudimos despertar

                                                                                    escúchalas

                                           ahora que ya no estás déjame decirte



 

 

 

jesse marlowe

 

 


                                  

                                                             ¿me estás oyendo?

abísmame memoria para que pueda perdonar 

¿quién podría decir la compasión?

                                               quédate

febrero

hablo de aquellos tiempos viviéndose

vuelvo a ver aquella cara

                     ¿puedo acaso arrancarme de mí?

 

 

 

 

 

 

 

 

tercos sueños dádivas para nadie apenas para ella misma

la fotografía no nos descubre nada (todavía es una mujer joven) 

                                                                                 yo nunca la conocí

                    ¿en qué momento aquellos sueños comenzaron a perseguirme?

 

 

 

 

 

 

 

 

los sauces se desprenden de la lluvia

ha pasado tanto tiempo desde que estuve aquí

 

                                                madre no me juzgues

tú también estás condenada al olvido

 

 




                                     

como si tuviera nostalgia de lo que estoy siendo 

                                                              nostalgia de mí

como si pudiese comenzar de nuevo

como si me mudara a otra casa

como quien repite palabras que son mantras 

como un monólogo desde ti hacia ti

como si fuese yo la que ha comenzado a morir y no tú 

como si el miedo y el polvo fuesen uno

 

 




 

                     

ven y dime

             ¿me reconoces en ti?

                                                         ¿me reconoces?

ven olvidada

ven y lléname de lágrimas

lléname de lágrimas para que pueda llorarte 

tocaré tu lucidez y la resaca de este día 

te lameré las manos como un animal

mírame

       no te desvanezcas

                  no me dejes

 

 



                                                         

estoy bajo un cielo pálido

por siempre el pálido inmenso silencio

y era dentro de mí como una floración

 

un despertar al otro lado

y yo quería saber

pero sólo me fue dado preguntar

 

el otoño se tensa como un arco

la lluvia también se desplaza hacia el sueño

lentamente recupera su sombra

 

se inclina como un sauce

                                      cae

 

 

 

 

 

tócame adentro de ti

con esa contención que se desborda

 

tócame

en esta oscuridad del pensamiento

 

en lo incomprensible de mí

en esa otra incomprensible yo

                                       ah si pudieras tatuarme

si te quedaras ahí

si tan sólo te quedaras

 

como una perra ciega

amamantando

 

quédate

dame las palabras






Gloria Gervitz. Migraciones. Libros de la resistencia. Madrid, 2020

Gloria Gervitz. Migraciones. Ediciones IBERO /Mangos de Hacha. México, 2024 

 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

IZASKUN GRACIA QUINTANA. LLUVIA SOBRE PIEDRA





 

joel steinfeld
 




mientras los monstruos envejecen a nuestro lado

mientras confiesan nuestras arrugas y torpezas

aprendemos por fin a distinguir lo esperado de lo conveniente

a identificar las espiguillas alternas que

                                                              sabemos

                                                                            terminarán por asfixiarnos

confirmamos de nuevo que todo es mentira

regresamos una vez más al grito primigenio que nos hizo latir

y constatamos sin embargo la lentitud del incendio

la disposición que falta 

los templos que caen

los alveolos negros

el éxito y la inutilidad de los aplastamientos que aún hoy arrastro y

desfallecen como mis ganas

anclados a cada salto que ahora siempre realizamos con red

y nos refugiamos en tranquilidades opresivas y certezas ralas

y nos decimos masticando disculpas que no nacimos para esto

que tiempo ha los rayos cayeron torvos y abrieron los cauces de

nuestros ríos

y éstos aún manan buscando el mar

 

 

 

*

 

 

 

otra vez olvidé pensarte

en su lugar

                    como excusa 

llené jarros de niebla

y regué mis minutos con las palabras de otras bocas

que hoy tampoco nos dicen nada

que no nos aguardan

ni complementan

que seguramente no existan más allá de las aburridas esclusas

de la lujuria

preparadas para transformarse en lo que nos sea guante

hasta que la realidad vuelva a imponerse

 

 

 


 

 

joel steinfeld

 

 

hoy matamos el árbol como imaginamos que mataríamos sus frutos

en silencio 

socavando sus raíces (tal vez) libres de querencia

con el temor a otro yerro en el estómago y aún sin aceptar que no habrá

más torvas

que todo lo que queda es una decepción alterna

ceniza caliente y un discurso sin palabras encajado en el torso

 

 

 

*

 

 

adquirimos responsabilidades mensurables

nos columpiamos entre los límites de lo soportable

y nos confiamos a los oráculos de la vacuidad planificada

nos sabemos

                       empero

                                     en una trampa

en la eternidad de lo que somos y lo que nos rodea

uno y nada y todo vuelve a tener sentido

e intentamos recomponer las brasas

trazando círculos en un patio de colegio en llamas

 

 

 

*

 

 

no bien apareces y anclas la realidad en la hondura del viento

siento las semillas reventar entre los dientes

y la calma que rige el mundo es otra

                                                           más cercana y sucia

                                                                                           más veraz

más sordo el trueno sobre la cabeza y pesada la roca en la garganta

hasta encontrar la salida del laberinto especular y tomar aire

y caminar sin saber hacia dónde

en busca de otra fantasía que nos devuelva al fin

 

 

 

*

 

 

 

ya no reconozco los colores del cielo

confundo el sonido del viento

y acecho la nueva vida que la noche desborda

aquí

            donde nada nace

se crispan los rostros y se aprietan los puños

se tensan otros cabos y yo me resisto a lo que corresponde

confundiendo todos los pasos que ya tendría que conocer

con la invalidez y la tardanza deshaciéndose contra la lengua

vestida la añoranza de lo que no sucede entre las cenizas de quien ya no está

 

 

 

 

 

lluvia sobre piedra acaba de ser publicado en Madrid por Libros de la resistencia.

 

 

 

Izaskun Gracia Quintana (Bilbao, 1977) es licenciada en Filología Vasca y trabaja como diseñadora gráfica editorial, traductora y correctora, además de escribir artículos para diversos medios y coordinar talleres de escritura. Publicó los poemarios soliloquio soterrado (2021), Ohe hutsetan (2018), despertar lloviendo (2017), vacuus (2016), ártica/artikoa (2012), saco de humos (2010), eleak eta beleak (2007) y fuegos fatuos (2003); la novela Basokoa (2024) y dos libros de relatos: Lo que ruge (2021) y Crónicas del encierro (2016), ambos nominados al Premio Euskadi de Literatura,. Textos suyos han sido traducidos al francés, inglés, alemán y griego, y han aparecido en numerosas antologías y revistas. También ha participado en varios festivales poéticos y ha colaborado con artistas plásticos.