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martes, 16 de diciembre de 2025

teaser: CRISTAL ALARCÓN. COMO LA CRÍA QUE ABANDONA MI CUERPO.

 

 

alex prager




Una mentira oportuna

 Estos son mis hábitos buenos:

Prender la tele y

quedar absorta.

 

Mamá no para.

Cuando tiene un infarto

me llama por teléfono.

Mastico mis vegetales

y tomo un vuelo directo

a su habitación.

 

Di tres pasos y medio

para nunca parar.

Nunca parar.

 

Estos son mis hábitos malos:

Sacar la basura los jueves

y con un día de tardanza.

 

Me retraso 24 horas,

casi siempre,

como la cría

que abandona mi cuerpo

justo antes de volverse derecho.

 

Le dije a mamá

que se detuvo

que no vino este mes.

 

Fui feliz.

 

Mamá dijo

que era necesario

seguir comiendo vegetales.

 

Sabe que soy un mesero,

que volveré con ustedes

con una ronda de martinis

y aceitunas rellenas.

En España

le dicen tapas,

en mi país

lo llamamos

un insulto al tamal.

 

No puedes comer

tamal y vegetales.

Sería indecente.

 

Parte de la rutina

se encuentra en contarlo todo.

Admitir que soy un mentiroso

también es una mentira.

Una mentira oportuna,

muy oportuna.

 

 

Deudas

 

I

Nos debemos baba y sueño

como las tortugas se deben lechuga y queso.

 

Los abrazos a veces muerden

capaz y los capataces

saben algo de eso

entre tantos trapeadores y mopas

entre limpiadores de vidrios

y paños opacos

entre polvo

cera

y categoría.

 

Sé que los abrazos

después de lavar los trastes

eliminan incertidumbres

y las dejan oliendo a limón.

 

que ventilar las dudas húmedas

en tiernas manos

no disminuye el impacto

de la minería ilegal.

 

Ojalá

pudiéramos hablar

con alguna tortuga

ofrecer un silencioso queso

recibir un secreto del universo.

‘olvídalo todo, desaparece’.

 

También lo dirías tú.

Pero el queso

y la cera

y el polvo

descansarían sin percibirse.

 

 

II

 

Polvo

cera

categoría.

 

He pensado también

en abrazos geniales

abrazos geniales geniales.

Observar

cómo se sumergen,

un estudiante

y la medicina,

el escenario era un taxi

esa noche nos hundimos todos.

 

Categoría

cera

polvo.

 

Me duele

el trapeador

las ganas de salir en la mañana

la gente con vigor

los cólicos ambulatorios.

 

¿Ya olvidamos a la tortuga

y la militancia oficial del ambiente?,

¿es que hubo otra gran revelación

en la naturaleza?

[  ] Sí

[  ] no.

 

La gente escuchó abrazo genial

y fue todo lo que necesitaron,

necesitamos.

 

III

 

La tortuga volvió a depender

de un dedo que le alcance

queso y lechuga.

 

Hay que visitarla más seguido, es un deber cívico.

Vivir con un cableado de cobre, una orden.

 

Quizá sugerencia imprescindible

quizá temor irremediable

quizá propuesta indecorosa

pero prudente.

 

Cera

Polvo

categoria.

 

 

Soy persona

ok

Respiro

Ok

voy en la lista de

no sé que

para no sé qué.

 

Espero mi turno

desde mil novecientos noventa y siete.

Espero mi turno.

Espero mi turno.

Espero mi turno.

 

Abrazo genial.

Mis brazos son brasas

y tú

un bollo de chocolate

ardiendo.

 


alex prager




Thank you for staring.

 

Desistí de la idea

de cercenar mi cuerpo

con un bisturí

para llenarlo de silicona.

 

Desistí

cuando cogiste mis senos

y los besaste

después de escucharme.

 

No estaría malo un boobjob.

Una forma de renovar la carne.

 

Y es que me da tanto miedo

la gangrena y el uso constante de un sujetador

para todo. 

 

Las cuentas de streaming sobregiraron mi tarjeta.

Ya no tengo de donde agarrarme.

 

Me viste

implacablemente

tus manos siguieron su rumbo

en 45 grados perfectos.

Nunca me había sentido tan querida.

 

Pensé de nuevo.

It’s no biggy, it’s a matter of confort and taste.

 

First biggy,

Es un tema de posesión

dijiste.

Son más mías que tuyas

y es probable

que demande al doctor

por quitarme la almohada que acomoda mi sien

la manta que seca mis lágrimas

y el recurso adecuado

para liberar la ansiedad

o frustración.

 

A veces no puedo creer

que la respuesta sea tan obvia.

 

Quizá no lo soporto

como los pobres plomeros

que agachan la cabeza

cuando alguien trata de pagarles

con un billete

y no

con un protagónico

en un mal empleado

guión pornográfico.

 

Second biggy.

Derramé té de cedrón sobre mi blusa,.

Lo hice a propósito.

Usaste tal determinación

que mis latidos

sincronizaron las palpitaciones

sobre tus yemas.

 

¡Qué pulgadas!

 

Creo que ya no está en mi cabeza

nunca más pensaré

en cirugías,

en bisturís,

en siliconas,

o en los bikinis que irían bien

con esta situación.

 

Third biggy,

You’re thinking of one little buddy

 

Querido México

volveremos a ti

por carretera.

Izaremos nuestros brazos en el viento

mientras aquello que hicimos

en nombre de los osos de peluche

llora en la parte de atrás.

No te preocupes

nosotras también lloraremos.

Quizá no de gracia

quizá no de pena

pero, ¿quién sabe?

 

You’re thinking of one little girl

 

Tiene tus ojos,

me dirás.

Pero mis ojos nunca fueron los míos.

Valoraré el no seguir pensando

en aquellas aguachentas bolsas

para conformarme

con las que puedes tocar.

Podemos,

las tres.

 

Nuestras manos

son tan escasas.

 

Recorreremos miles de kilómetros

para chocar con una cerca igual de blanca.

 

Un housejob.

A medida.

 

Predije amplias ventanas

arrullos que se renuevan

para mantenernos aquí.

 

Quién nos viera.

 

México no espera

a que nos apaleemos con tequila

porque nuestros días

se colmaron de

talco y caca.

 

Le leche y los pañales

que prometiste dejar

en el camino ejemplar,

del pompis al tacho,

de la reserva al pompis.

Te sedujeron lo suficiente.

 

Renunciaste a las camisas limpias

y los lentes oscuros.

 

Quien nos viera.

 

Sumergidas

en una órbita divagante

de mugidos

porque nadie dijo nunca agú.

Y todas dijimos: pero tu dijiste mu.

 

Teníamos sueño

y soñamos mucho.

 

Que alivio,

pero qué calor

cuánta envidia se esconde

en la vergüenza de admitir

que la grumosidad

sí nos gusta

y el olor a leche

y pañal fresco.

 

Aunque nunca olimos

aunque no soltamos

aunque there’s no more biggy but my boobs.

viernes, 12 de diciembre de 2025

A PROPÓSITO DE «LA MATANZA» DE MARIO BELLATÍN: «LA ESCRITURA SE DESPLAZA COMIÉNDOSE A SÍ MISMA, COMO DE ALGUNA MANERA LA VIDA VA DEVORANDO AL AUTOR»

 



¿ERRANTE?

 

César Moro era un tránsfuga por naturaleza, es cierto. Creo que nunca estuvo entre sus planes permanecer quieto en algún lugar. Perteneció, tanto en Francia como en México, a los grupos más avanzados de la cultura, pero a todos terminó dándoles un portazo hasta que cometió, creo, el error final: volver al lugar de origen, caer en la trampa de que el pájaro azul se había mantenido siempre junto a la cuna de la infancia. Allí, como les sucedió a muchos otros que volvieron con semejante ingenuidad, estaba presente la trampa que lo llevó a tener una muerte gris después de haber llevado, a su modo, una vida rodeada de esplendor.

 

No creo que mi trabajo tenga que ver tanto con la errancia como con el desarraigo. Al contrario, me parece que es una escritura que busca encontrar el lugar del estancamiento con el que nunca he contado en la vida. Quizá por eso busca no sólo manifestarse en sí misma, sino hacer asimismo evidente su razón de ser, sus propias reglas, un contexto muchas veces autorrefencial, ya que en buena medida únicamente depende de sí misma.  Siento que mientras más avanza esa escritura se carga de una suerte de tiranía que tengo la sensación toma directo el camino perfecto hacia su propia extinción. Se va a terminar destruyendo a sí misma, estoy seguro de ello. Será algo que le acontecerá si es que esto ya no ha ocurrido en el instante preciso de haber sido concebida.

 

 

 

LA ESCRITURA EN SÍ MISMA

 

Creo que lo que ha comenzado a realizar la escritura es a mostrar de forma impune y casi obscena los elementos que la conforman. Se ha desvestido a sí misma, por utilizar términos teatrales. Cada vez hace más evidente su cocina y su trastienda. Y tengo la impresión que lo realiza de una manera que es representativa de sí misma, no de un modelo exterior como el que puede ser establecido por Bajtin o Hirschfeld. Es por eso también que es complicado aplicarle acepciones como intertexto o incluso el manido término de experimental para tratar de clasificar a una escritura semejante. Estoy convencido de que se desplaza comiéndose a sí misma, como de alguna manera la vida va devorando al autor de semejante escritura. Este proceso es más fácil de apreciar cuando se recorren los tomos de las Obras Reunidas donde, en cierta forma, se asiste a un proceso de desintegración que busca incluso no dejar huellas de su posible existencia.

 

 

UN LÍMITE EN SÍ MISMO Y SIN DISFRAZ

 

No comprendo cuál puede ser la diferencia entre el disfraz de la escritura y, por ejemplo, el disfraz de la vida que todos utilizamos para soportar -de la manera que sea- un nuevo día. Y como no entiendo mucho la diferencia entre ambas trato de poner límites entre lo que considero una y otra. Me esfuerzo cada mañana en no ser escritor, salvo en el instante mismo de la escritura -momento en el cual pretendo que no se cuele ni por asomo nada de vida cotidiana, que no aparezca ningún tipo de contexto salvo el que marca la propia escritura.

 

El escribir sin escribir es algo que siento posible de ser alcanzado, e incluso pienso que debe ser el fin de cualquier escritura. Ser ejecutada más allá de sí misma. Sin embargo, lo que no tengo muy claro es la manera de llevar adelante un ejercicio de esta naturaleza. Intuyo ciertos rumbos, es cierto, cuando en lugar de un lápiz y un papel, como se supone se lleva a cabo la escritura, utilizo una cámara de fotos, de cine o a personas o animales vivos para hacerla realidad. Pero no estoy seguro hasta qué punto estas acciones pueden ser consideradas escritura o en qué medida colocar el límite entre lo que puede ser escritura y no. Quizá, como señalas, apreciando las estructuras de determinada obra. Entonces estaríamos frente a la idea de texto en su sentido más amplio y no necesariamente en esta idea del escribir sin escribir que se me presenta como un punto a alcanzar. Como si tuviera la necesidad de crearme una suerte de espejismo para seguir adelante. .

 

Es curioso cómo a pesar de la práctica de sistemas cerrados para ejercer la escritura lo que busque sea conseguir un resultado que pueda ser asimilado, comprendido, completado por el mayor número de personas posible. Sean estos lectores, creadores, administradores de instituciones de carácter cultural como lo sin las editoriales, los museos, las galerías, los teatros. En cierto momento entendí que la muerte de esta escritura era inminente si continuaba conversando de sistema cerrado a sistema cerrado. Si continuaba definiéndose a sí misma sin necesidad de un otro como aval. Me parece que hacerla comunicable -muchas veces de manera extrema- le ha permitido mantenerse en una especie de estado gel antes de su extinción. Por alguna extraña razón me empecino en que antes de que esto ocurra permanezcan todavía una serie de marcas en el papel. Pero volviendo a la escritura en sí misma, ahora que utilizo el iPod Nano para llevarla a cabo siento que escribo con el cuerpo. Con el vacío que deja el cuerpo de un hombre de un brazo. De esta manera soy capaz de escribir en toda ocasión. Incluso en las circunstancias más adversas la escritura continúa funcionando como un presente continuo, sin necesidad ya casi de elementos ajenos a mi cuerpo para que pueda quedar sellada dentro de su propia lealtad. Pienso que de alguna manera con este sistema voy llegando al ideal japonés presente en la idea del hombre poema, aquel que llevaba la espalda cargada de símbolos como heridas sangrantes cuyos discípulos debían lamer mientras el maestro continuaba con su ruta trazada. Un artefacto de escritura que ocupa el lugar vacío de mi cuerpo. Como si ambos hubieran sido diseñados de tal modo como para que la ausencia quedara abolida por la palabra sellada. Otro elemento más de engaño pare hacerme creer no sólo que la palabra alguna vez existió sino que continúa presente.

MM


viernes, 12 de septiembre de 2025

CELESTE DEL CARPIO BRAMSEN. ARCOS METROPOLITANOS

Celeste del Carpio Bramsen (Lima, 1997), Arcos metropolitanos (Lima: Personaje secundario, 2024).  La autora vive en Dinamarca desde el 2004.  Poeta encantada.  Libro que de inicio a fin sostiene su nivel.  ¿Cuál es éste?  Hacer de este mundo cruel un paisaje de chocolate al cual inmediatamente devoramos, tan ansiosos como estamos de comer poesía y no únicamente escuchar quejas, frustraciones, tentaciones de ensimismamiento y, en general, al “pantano del mí”.  Ni, tampoco, claudicaciones a la escritura: nuestros esfuerzos en la materia constituyen inevitable palimpsesto, atravesamos en poesía una inevitable edad de hierro.  Por el contrario, todo se halla, en este extra-ordinario primer poemario de Celeste del Carpio Bramsen, vivo y convocante y como recién nacido; y el medio por el que se interactúa aquí con el lector son los sentidos o, tal como en César Vallejo, el pensamiento convertido de antemano en tacto: el guante del lenguaje dado vuelta.  Uno se pregunta, este envejecido poeta indaga, ¿en qué fuente abrevó la poeta toda la naturaleza –“y cada uno de sus granos de arena”– de un solo sorbo y para siempre?  

PEDRO GRANADOS EN: http://blog.pucp.edu.pe/blog/granadospj/2025/05/11/celeste-del-carpio-bramsen-arcos-metropolitanos/

 



Fotografía de Isabel Muñoz

1

 Yo, que suelo regresar a casa coronada
de malas noticias, que me he reconciliado
con mi error y al examinar largamente
mi vida no he encontrado en ella
ninguna proeza, que soy de virtudes escasas
y lentas, te entrego este libro escrito
para diferenciar la mentira del sueño.
El sueño trabaja en lo suyo. La mentira,
en cambio, es un poder discrecional
que espero percibas en la textura religiosa
de mis versos. Es un libro con intenciones
sobre ti, pues no sé escribir de otras cosas.
Hay en él hechos ocurridos y hechos inventados
pero recuerda que la resurrección también
miente. Ha sido sometido a severas
correcciones. He reunido estas páginas
para que no se pierdan entre mi mesa
y nuestra cama, entre el cuarto de lavado
y las fauces de los incineradores.
Recíbelas como una carta bajo la puerta,
el radical amanecer de la ciudad vacía,
la rata que huye del barco para no volver nunca

 

 

3

 No, este no es mi país,
en mi país la velocidad del dolor es diferente,
más lenta porque avanza cargada de presagios
para que aplaque mi natural furor,
para no confundir ese sueño implacable
de ventanas dispersas con los lugares físicos
de mi experiencia. Preparada para este lugar
donde la velocidad del dolor es igual
a la de los vientos, cortantes e irónicos,
preparada, como quien espera el alba
durmiendo vestida, para recibir la buena fe
de la ortiga , la lucidez de la estrella
marina, el morbo del dardo que no impacta
en el blanco, y otros signos de la vida,
inciertos, prometedores y furtivos
como una forma nueva de volver a casa.

 

 

11

 El frío ha desaparecido. La realidad irrevocable
es ahora su propia premonición, regresas cansada
como yo, sin prepararnos en cuerpo y espíritu
para lo que ocurrirá: la paranoia por el apocalipsis
en tu caso, las artes de la oscuridad que me impiden
dar con la cerradura del departamento en el mío.
Conocemos bien la tristeza y sus pálidos ejes,
los injustos contratos del silencio, aquel infierno
particular repleto de relojes, pero también el amor,
estéril como un camino que se desvía, urgente
como las drogas que transportamos en la guantera
del automóvil para calmarnos, drogas romboides
que florecen y brindan paz. Eres intratable,
deliciosamente intratable, una roca viviente,
el punto de no retorno, las siemprevivas  sobre la mesa.

 

 

 40

 La verdad cambia con las estaciones. Un otoño
que cumple las leyes del invierno dentro del laberinto
de la tarde, manteniéndonos en la oscuridad,
sabiendo de los desacuerdos entre la luz y la sangre:
si una entra en contacto con la otra significa
que las cosas andan mal. La oscuridad desplaza
sus requerimientos hacia las membranosas aduanas,
hacia los tatuajes del Estado y otras instituciones
que mantienen este país de pie en esta época
tan fría y silenciosa donde la desmoralización
es un peligro que no debemos tomar a la ligera.
Hacemos uso de nuestro repertorio humano
y entonces restablecemos el calor que nos falta.
También preguntamos la hora en nuestros sueños
para encontrarnos puntuales cada mañana
al despertar. Afuera, un árbol en la ventisca,
autolesionándose como una amarga adolescente.

 

 

                                                                                                                                                                                                                          Fotografía de Isabel Muñoz

43

No hay películas que ver, salimos al bosque.
Es lo mejor de vivir en este pueblo: la sabiduría
baila esbelta entre los árboles, el abrazo de la noche
ha llegado muy temprano. En el cartel de entrada
puedes mirar cómo se balancean los acantos 
del alfabeto. Me acompañas temerosa
porque merodea la tormenta pidiendo la hora
a los transeúntes, solo para despistar. La luna
resulta a esta hora un sol esquizofrénico
bajo el que te hablo de proyectos que jamás
concretaré, pero no hay películas que ver,
ya sabes que lo calculado no me conmueve,
pero quizá no eres lo bastante inteligente
para comprenderlo como deberías y me siento
terrible de solo pensarlo. Hemos entrado
a los huertos del bien y el mal, en los irreprochables
colores de la oscuridad, solo para besarnos,
por el puro gusto de retirar nuestros labios.
Regresamos a casa sin pensar en el día siguiente:
sabemos bien que tendremos mucho tiempo
para elogiar nuestras formas sensibles y espirituales
y gozar de nuestras edades no demasiado altas